Regresamos a Forli-Cesena, ¿os acordáis?, esa fantástica provincia en la que el agua es uno de los protagonistas más estimulantes y vistosos para el viajero. Volvemos sobre nuestros pasos para dar una vuelta por Cesenatico, una hermosa ciudad de Emilia-Romagna que, sin duda, se debe al mar. Este no solo le presta su espectacular meteorología, sino una fantástica colección de postales llenas de embarcaciones con historia y un atractivo colorido.

Si hay algo que vuelve loco al turista que se decide por Cesenatico son esos siete kilómetros de costa que dan para unas vacaciones estupendas y para descansar disfrutando de ese fantástico enclave marinero. Esta localidad no puede despegarse de ese pasado como pueblecito de pescadores y marinos. Tal vez sea eso lo que ha forjado el carácter hospitalario y acogedor que sólo poseen aquellos acostumbrados a una vida entregada al mar.

Nosotros vamos a aprovechar para hacer amigos, porque no hay nadie más abierto y simpático que esos habitantes de Cesenatico. ¡Te lo dan todo! Por supuesto que su primera recomendación es que te des un paseo por su puerto-canal, de una belleza serena y extraordinaria.

cesenatico

Cesenatico y la huella de hombre ilustres

No olvides la cámara de fotos, porque de esta salida te sobrarán instantáneas para nutrir tu Instagram durante un tiempo. ¡Menuda belleza de escenario arquitectónico! No es de extrañar si tenemos en cuenta que su trazado original se debe, nada más y nada menos, al mismísimo Leonardo Da Vinci. ¡Como para no estar orgullosos! Fue el no menos conocido César Borgia, Duque de Toscana, quien se empeñó en que el puerto tuviese un toque más que especial y se lo encargó al gran Leonardo, quien desplegó todo su alarde de genialidad, allá por los inicios del 1500.

Además, por si esto fuera poco, vinculamos a ese precioso mar y a su extraordinario puerto el nombre de otro gran ilustre: Giuseppe Garibaldi. El revolucionario vivió en ese pueblo junto a su mujer durante un tiempo, a resguardo de quienes le buscaban para darle caza. Cuando ya no pudo más fue desde aquí desde donde partió, con apenas 200 hombres, con destino a Venecia para intentar rescatar la capital del Veneto. Con estas credenciales se comprende que sea en Cesenatico donde encontremos la primera estatua que se erigió en Italia en memoria de Garibaldi.

Pero dejemos atrás un momento la historia y veamos la ciudad desde otro punto de vista: no se os ocurra abandonar Cesenatico sin disfrutar de la otra cara de su puerto-canal. En sus riberas podréis encontrar puestecitos, bares, cafés y unas maravillosas heladerías, donde disfrutar de uno de esos gelati italiano, tan ricos y tan cremosos.

Mientras os dais un paseo con vuestro gelato en la mano, es el momento de ver uno de los pocos Museos Navales que existen al aire libre. Ver estas embarcaciones con sus velas al viento y sus escudos al sol resulta desconcertante y te traslada a otra época. ¡Menudo viaje en el tiempo! Están fantásticamente conservados y van a darte pie para otra gran sesión de fotos. ¡Imperdible!

cesenatico

Las delicias habituales de la gastronomía italiana están presentes en los platos de Cesenatico, tal y como os contábamos en nuestro recorrido por los platos más representativos de Forli-Cesena. Al margen de maravillas gastronómicas como los passatelli con caldo de pescado -unos fideos gruesos elaborados a base de pan rallado, queso parmesano, huevo y especias que se cuecen en caldo- o el tortello alla lastra -una especie de empanadillas con forma de grandes ravioli que se rellenan con patata cocida y otros ingredientes al gusto y se tuestan en una sartén-. El consejo, sin embargo, es que no desaprovechéis la ocasión de disfrutar de los frutos del mar.

Pescado y marisco son aquí de una calidad y una frescura extraordinaria y protagonizan algunos de los mejores platos de la cocina local, que pasa por pescado azul a la plancha o sopa de pescado y marisco. ¡Hasta son protagonistas de las pizzas!

Ahora bien, si queréis tomar un bocado callejero y divertido, entonces vuestra elección debe pasar por el crescione, una especie de crepe que se vende en los puestos callejeros y que va relleno de distintos ingredientes: espinacas, berros, tomate y mozzarella, patata y bacon, pescadito frito… Probadlos, vuestro paladar os lo agradecerá.

Menú
Utilizamos cookies para garantizar que tenga la mejor experiencia en nuestro sitio web.
Más sobre nuestas cookies
Ok