Poco a poco nos vamos acostumbrando a las maravillosas sorpresas que nos tiene preparadas la región italiana de Emilia Romagna, y nosotros no vamos a cansarnos de poner nuestros pies sobre este pedazo de tierra de la Bella Italia para descubrir cada uno de los secretos que mantiene guardados. Hoy preparamos nuestra ruta por una de las zonas más hermosas de ese mapa italiano. Nos referimos a Forlí-Cesena: la provincia del agua. ¿Nos acompañas?

Si vas en busca de mimo y relax, aquí lo vas a tener muy fácil. Solo el entorno es suficiente para que una especie de calma bucólica y templada se apodere de nuestro ánimo y lo predisponga para recibir todo cuanto Forlí-Cesena nos tiene reservado.

Estamos, sin lugar a dudas, en lugar privilegiado, con una situación única que permite que podamos disfrutar del mar, la montaña, las verdes campiñas y esas reconstituyentes aguas termales que hacen famosa a la provincia.

Los amantes de las vacaciones activas también se hayan en el lugar indicado. La situación de Forlí-Cesena, entre el mar Adriático y los Apeninos de Forlí y de Cesena, hacen que el paisaje haya sabido jugar lo justo para obrar una especie de milagro que nos devuelve montañas, cascadas, saltos de agua, aldeas, manantiales, fortalezas… todo cuanto se necesita para disfrutar de unas vacaciones de turismo de acción.

Esa situación privilegiada le ha conferido un papel muy especial a lo largo de su historia, convirtiendo a la provincia en objetivo tanto para comerciantes como para conquistadores. Evidentemente esa huella histórica se deja notar en la Forlí-Cesena actual y lo hace, sobretodo, en su arquitectura.

El trazado arquitectónico de la zona resulta un tanto peculiar, ya que nos sorprende como si estuviésemos tomando una pequeña lección de historia urbana y pudiésemos ir contemplando la evolución de una ciudad a lo largo de los distintos periodos que pasaron por ella.

Especialmente llamativas son la Plaza de Aurelio Saffi, auténtico centro neurálgico de la ciudad de Forlí, y la Plaza del Popolo de Cesena. Al margen de estos dos puntos, estad preparados para museos, basílicas, palacios, fortalezas… impregnadas de las huellas de los italianos de todas las épocas, incluso de la historia más reciente.

Forlí-Cesena

Por cierto, una mención especial para Cesenatico, donde se hace posible disfrutar de la bulliciosa alegría y la estupenda hospitalidad que confieren a este lugar el carácter de sus habitantes. El entorno no podía ser más marinero, gracias a su comunidad de pescadores y a las casas de Porto Canale, una belleza peculiar proyectada por el mismísimo Leonardo Da Vinci y nada más y nada menos que por capricho del famoso César Borgia. Aquí la luz y el color son mágicos.

Como ya habrás podido imaginar, lo que menos puedes hacer en Forlí – Cesena es aburrirte. Aprovecha la ocasión para practicar algún deporte de aventura, como el trekking, las rutas en bici de montaña o algún que otro paseo a caballo. Esta región está cada vez más en auge gracias al avistamiento de aves, por la zona de Quattro Comuni, otra razón más para disfrutar de su entorno natural. Si se viaja en invierno, se puede disfrutar de una gran variedad de deportes blancos: esquí de velocidad, de fondo, alpino… Un buen lugar para la práctica de estas disciplinas será el Monte Fumaiolo.

Pero el verdadero tesoro de esta provincia mana del interior de la tierra. Salpicada de termas, este es uno de los principales atractivos para el turismo de relax y bienestar: Castrocaro Terme, Terra del Sole, Bagno di Romagna y Berninoro ofrecen al viajero modernas instalaciones dentro de unos complejos termales en mitad de un exuberante paisaje verde.

Forlí-Cesena

Forlí-Cesena… ¡Para comérsela!

Con tanta actividad no se nos puede olvidar la atención a uno de los sentidos que más va disfrutar de Forlí-Cesena: el sentido del gusto. Llega la hora de probar la gastronomía de Forlí-Cesena, imbuida de todos los secretos de los platos típicos de la región de Emilia Romagna.

Especial atención merece el passatelli, no sólo por su sabor, sin por ser la tradición uno de sus principales ingredientes. Se trata de una pasta muy típica de zona que suele presentarse en sopa. ¡Está deliciosa! y lo más increíble es que podríamos encuadrarla dentro de esas recetas de la cocina de pobres, que tantas alegrías nos da. Este plato, que ya aparece en el recetario de Pellegrino Artusi en 1894, se elabora a base de unos fideos gruesos elaborados con pan rallado, huevo, queso parmesano y diferentes especias, que después se cuecen en caldo de carne o pescado, según el gusto o lo que hubiera sobrado del día anterior.

Y si hablamos de cultura gastronómica, no podemos dejar de hacer referencia a un pan muy especial: la piadina. A caballo entre una quesadilla y una especie de pan árabe, la piadina es propia de toda la región y está riquísima. También de origen humilde, se cree que ya los romanos consumían este pan, ya que se han encontrado diversos indicios. Sin embargo, la primera referencia escrita de la piadina data del año 1371.

Este pan hojaldrado, que se elabora con harina de trigo, agua, grasa de cerdo o aceite de oliva y sal, debe ser cocido sobre un plato de terracota para ser realmente auténtico. Como es un pan plano y rústico, es ideal para rellenar con otros ingredientes y tomar un bocado, una especie de sándwich mientras descansamos en algún lugar, mirando hacia el horizonte de Folí-Cesena. Es lo que se conoce como piadina rellena. La masa de la piadina también se utiliza para la elaboración CrescioneTortello alla lastra, en los que este pan va relleno, a modo de empanada.

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