La gastronomía de la provincia de Parma es muy amplia y tiene una gran importancia. Esta zona de la región de Emilia-Romagna, famosa por sus castillos y paisajes espectaculares, es además un lugar para comérselo y de eso saben bien los maestros gourmets de todo el mundo, que eligen ingredientes originarios de Parma para la elaboración de multitud de platos por todo el mundo.

Del bosque a los fogones

¡Qué sería de Italia sin sus hongos! Pero da la casualidad de que en los bosques parmesanos se cría una variedad especialmente exquisita. Hablamos del Porcini di Borgotaro.

El aire de los Apeninos presta sabor a cuatro tipos diferentes de setas, todas ellas muy apreciadas: boletus pinicola, boletus edulis, boletus aestivalis y boletus aereus. Estos aromáticos hongos poseen lo que en España sería la Denominación de Origen y hay que reconocer que es uno de los productos más famosos de la gastronomía parmesana.

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Embutidos de la tierra

Parma es tierra de embutidos muy apreciados. No puedes marcharte del lugar sin probar el Prociutto di Parma. Realmente comprobarás en seguida que se trata de una especie de variedad de jamón serrano, pero los parmesanos sienten verdadera euforia con un plato de este embutido frente a la mesa. Podréis degustarlo en nuestra Insalata Tagliatella y pizza Valpadana.

El Culatello di Zibello es parte del muslo del cerdo secado en salazón. Estamos hablando de otro de los embutidos con Denominación de Origen de la zona de Parma y no podéis olvidar probarlo como más os guste, frío o caliente.

El Salame di Felino sería el tercer dotado por la barita mágica de la Denominación de Origen de la zona de Parma. Este delicioso embutido, procedente de la ciudad de Felino (de ahí su nombre), se fabrica con carne picada de cerdo y distintas especias. Para nosotros sería algo parecido a un salchichón.

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Platos típicos de Parma

Estamos en la época oportuna para abrir esta sección recomendándote uno de los platos más típicos de la cocina parmesana y que se emplea, precisamente, para inaugurar las mesas de fiestas. Nos referimos a la famosa sopa de Anolini. Imaginad un riquísimo plato de sopa calentita sazonada con mantequilla y deliciosa pasta rellena conocida como Cappelletti.

Después del aromático caldito nos atrevemos con otro plato típicamente parmesano: el Gnocco Fritto. En este caso estamos lidiando con uno de esos platos de cocina para pobres que, con el paso de los siglos, se ha convertido en todo un manjar para cualquier mesa. Estas bolas de masa fritas normalmente sirven de acompañamiento a platos tan contundentes como el pastel al horno con manteca de cerdo, pero también pueden rellenarse ellas mismas con jamón y queso. ¡Qué delicia!

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Parmigiano Reggiano, la joya de la corona

Por supuesto que hemos llegado a la joya de la corona de la cocina parmesana, ya que el Parmigiano Reggiano puede que sea el queso más famoso del mundo. Méritos tiene para serlo y sabor también. Como no podía ser de otra manera, este capricho de dioses cuenta con la protección de la Denominación de Origen.

Degustar sus escamas acompañadas de un buen vino, podría ser la quinta esencia del placer gastronómico. Pero no podemos olvidar que, el queso parmesano, es uno de los ingredientes empleados en multitud de platos de toda Italia. En Parma concretamente destacan el risotto alla parmigiana y los ñoquis de patata con tomate.

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Parma brinda con buen vino

Como era de esperar, Parma ofrece al visitante una estupenda experiencia enológica. Gracias a su situación geográfica y a la meteorología que le acompaña, las uvas de la tierra son óptimas para la elaboración de magníficos caldos con los que acompañar lo mejor de su gastronomía.

Pero la mejor forma de comprobar la calidad de los caldos de Parma es acompañarnos para realizar una cata de sus principales vinos.

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Malvasia, Sauvignon y Colli di Parma

Dentro de la ruta de los castillos, concretamente en las colinas de Torrechiara, tenemos las viñas que producen el Malvasia dei Colli di Parma. Este vino blanco con Denominación de Origen es perfecto para quienes gustan de acompañar los platos con sabores suaves. Sus burbujas y su baja graduación también lo hacen ideal para el maridaje con postres dulces.

En la misma zona se obtiene la uva que da origen al Sauvignon, otro vino tranquilo con el que acompañar embutidos típicos parmesanos como el prociutto di Parma. Su sabor afrutado y aroma persistente lo convierten en el compañero ideal para este tipo de plato.

Terminamos con el tinto por excelencia de la región, el Colli di Parma, otro regalo de las colinas de esta zona de Emilia-Romagna. Su delicioso aroma y su peculiar sabor son debidos a la combinación, en distintos porcentajes, de uvas de la variedad Croatina, Barbera y Bonaria. Hemos llegado al vino con el que se marida el Parmesano Reggiano a las mil maravillas.

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