La fama de la cocina de Piacenza se remonta casi hasta la Edad Media. Cuentan los anales de la historia que hubo una época en la que, para hablar de las delicias de algún tipo de plato, se utilizaba la expresión roba de Piacenza, como sinónimo de calidad culinaria y sabor supremo.

En la actualidad, los platos piacentini siguen siendo de los más apreciados de la gastronomía italiana. Desde que la reina Isabel de Farnesio bebiera los vientos por las delicias de la cocina de Piacenza, ha llovido mucho. Sin embargo, la extraordinaria calidad de estos fogones sigue estando vigente en nuestros días.

Hay que pensar que es cierto que Piacenza es una región para comérsela, con productos de muy buena calidad y muy apegados a la tierra, a ese punto de excelencia que le presta la ribera del Pó, lo que nos ofrece una amplia y rica variedad de verduras y hortalizas de excelente calidad y que sirven tanto para protagonizar platos por sí solas como para acompañar jugosas carnes y diversos platos de pasta.

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Así mismo, no se puede dejar de valorar la fama de sus embutidos y su pasta, auténticas joyas de la corona de la cocina piacentina. De hecho, en esta región de Emilia-Romagna se cuenta con tres productos que, por su calidad, han merecido la Denominación de Origen: coppa (embutido parecido al jamón curado), pancetta y salame piacentini.

Para acompañar cualquiera de los platos de la gastronomía de Piacenza, la región cuenta con veintiún vinos de la marca Colli Piacentini, igualmente abanderados por la Denominación de Origen reconocida.

A modo de acompañamiento de los deliciosos embutidos, los piacentini emplean una torta de hojaldre y patata muy popular, además de setas salteadas y bettolese, un pan especial de la región.

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El arroz, la pasta y la pasta rellena son los ingredientes más empleados para la elaboración de los primeros platos más populares de las mesas piacentinas. A modo de ejemplo, pues la variedad es inmensa, podemos destacar el pisarei e fasö, elaborado con ñoquis y judías de la variedad borlotti, aliñados con salsa de tomate y panceta; tagliatelle con salsa de noci (nueces); bombas de arroz; la rica pasta tipo trofie con distintas salsas; los anolinis o la torta de arroz.

La gastronomía de Piacenza no descuida tampoco los segundos platos. Así destaca, por su originalidad, la pìcula ‘d caval, una delicia a base de carne de caballo finamente picada que se suele acompañar de la clásica polenta. También es típico emplear la carne del burro, como en el caso del conocido plato stracotto d’asinina, donde la carne de burra se cocina a fuego lento en salsa de vino y varias hortalizas.

Tampoco podemos olvidarnos del clásico plato de trippa alla piacentina, una especie de callos de novillo acompañados de judías blancas españolas.

Pero quizá, donde echan el resto, sea en la elaboración de los platos más tradicionales de la cocina de Piacenza. Son recetas que han pasado de generación en generación, elaborados con ingredientes pobres y de enorme sencillez que no dejan indiferente a nadie. Diferentes tipos de polentas, risottos, sopas de pescados, menestras de verdura, recetas de patatas… una enorme variedad que se remonta siglos atrás.

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Pero como en todo tipo de cocina, no podemos acabar un especial sobre la gastronomía piacentina, sin hacer un recorrido por lo más granado de sus postres y dulces. Sin llegar a poder compararse con la enorme variedad del recetario de primeros y segundos platos, la tradición dulce de Piacenza basa su elaboración en productos sencillos de toda la vida.

Nosotros nos quedamos con la sbrisolona, una riquísima tarta a base de almendras y huevo muy consumida en la zona; y los buslanëin, que son clásicas rosquillas duras que, en este caso, gozan de Denominación de Origen.

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