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Jun

Arezzo para vivirla y degustarla

Arezzo exhibe con orgullo las huellas del tiempo. Basta con echar un vistazo a La Piazza Grande, el corazón de la ciudad, donde se exhiben los blasones medievales de las antiguas familias nobles en sus coquetos balcones. Este privilegiado espacio acoge todos los meses el motivo por el que es reconocida esta localidad toscana: Su feria de antigüedades. Creada en 1928 por Ivan Bruschi, famoso anticuario aretino, cada primer fin de semana del mes los comerciantes de los anticuarios exponen en esta plaza muebles, menaje, joyas, bisutería, relojes, libros, instrumentos científicos o musicales, juguetes y otras obras de arte. Se trata de una oportunidad para encontrar una pieza única y dejarse contagiar por el ambiente mágico que se crea.

 

El otro gran evento de interés turístico es la Giostra del Saracino, quizá el acontecimiento más esperado por los aretinos cada junio y septiembre. Este antiguo torneo medieval, del que existe constancia desde 1535, fue recuperado en 1931 y se basa en un juego caballeresco precedido por la llamada sbandieratori, un paseo por el que varios portadores de banderas caminan por la localidad moviendo los estandartes. Una vez en la Piazza Grande los cuatros grupos de caballeros, que representan los cuatros barrios de la ciudad, se enfrentan en un torneo de lanzas contra un muñeco con una maza. Aquél equipo que consigue menos impactos se convierte en el ganador de la preciada Lanza de Oro.

Pero no todos los tesoros de Arezzo se pueden ver y sentir a simple vista sino que hay que descubrirlos en sus museos, los cuales esconden piezas clave para desentrañar su historia. Uno de los imprescindibles es el Museo Arqueológico Nacional Gaio Cilnio Mecenate, ya que ofrece un completo recorrido por los orígenes etruscos y romanos de la región, con diversas piezas de uso cotidiano y otros objetos decorativos procedentes de los yacimientos arqueológicos de la zona. La otra visita obligada es el Museo Estatal de Arte Medieval y Moderno, que alberga una importante muestra de los mejores artistas renacentistas aretinos con obras de Spinello Aretino, Luca Signorelli y Giorgio Vasari, entre otros.

Los otros sabores de Arezzo

En nuestra anterior parada por Arezzo nos adentramos en sabores con marcada presencia de algunos de sus platos tradicionales, pero esta privilegiada zona ofrece otros productos emblemáticos como la castaña. Este preciado fruto otoñal forma parte de numerosas elaboraciones culinarias, especialmente dulces, como los fritelle (buñuelos) y los castagnacci (pastas) rellenas de crema de castañas. El castagnaccio es quizá el dulce más extendido de la región, una tarta rústica elaborada con harina de castañas, piñones y uvas pasas que suele acompañarse con el vin santo, un vino dulce toscano que además de degustar con postres también se toma con embutidos y quesos.

Precisamente el antipasti aretino se compone de la suavidad de quesos como el raviggiolo, el queso ricota o el pecorino, - éste último con más de 500 años de antigüedad- , todos ellos elaborados con leche de ovejas criadas en los prados toscanos. Generalmente estos quesos están presentes en platos de pasta y postres pero también se saborean solos con un toque dulce de miel de castaño o con mermeladas caseras. A estos entrantes se le unen otros suculentos embutidos de la región como el delicioso jamón curado de casentino procedente del llamado cerdo “gris”, una raza única, criada al aire libre en este entorno.

 

Para aprovechar al máximo esta visita al corazón de la Toscana no podemos irnos sin probar algunos de los vinos de la tierra. Por aquí proliferan numerosas rutas vinícolas, por lo que merece la pena realizar alguna excursión por los alrededores de Arezzo, dejarse cautivar por el paisaje toscano repleto de viñedos, olivos y castaños y hacer parada en alguna de sus bodegas. Una ruta interesante es la del valle del Aretino donde se puede optar por el Canal del Maestro de Chiana, que lleva hasta la localidad de Chianti, famosa por su vino tinto, como el que podéis probar en nuestros restaurantes o parar en Valdichiana, donde es imprescindible probar su afamado vino blanco de DO.

Arezzo se disfruta sin prisas y llena el alma y el estómago con sus deliciosos guisos, platos de pasta, elaborados con ingredientes humildes pero de excelente calidad, al tiempo que se acompañan con estupendos vinos y sucumbimos a la tentación de su repostería. Por algo el director Roberto Benigni escogió esta bonita localidad como escenario para su célebre película La vida es bella. Arezzo hace honor a este título ¿a qué esperáis para saborearla?