Bergamo, la ciudad de dos alturas
29
Abr

Bergamo, la ciudad de dos alturas

La geografía italiana sigue haciendo muestra de su multiforme variedad. Así, pues, como si de un juego de seducción se tratara, a medida de que nos adentramos en su territorio, nos quedamos prendados por nuevos escenarios que nada tienen que ver con los anteriores.  Otros colores,  hasta una naturaleza más clásica, casi ordenada, es la que nos acoge de camino a la ciudad de Bérgamo.

Este lugar es el ejemplo perfecto de territorio sabiamente optimizado, siendo el cuarto municipio más grande de la región Lombardía, delimitado por dos grandes ríos: el Oglio, en la parte este y el Adda, en el lado oeste. Con sus 1. 108.629 habitantes, Bérgamo, representa un centro económicamente poderoso, con una peculiar división en dos alturas. Bérgamo Alta, en efecto, es la parte más conocida y visitada, dónde se ubica el corazón del casco antiguo que sigue cuidadosamente recogido entre antiguas murallas. Estas, más largas de 5 kilómetros,  son el emblema de un ambicioso proyecto de  fortificación que impusieron los Venecianos, en el 1516, en el intento de convertir este lugar en un sitio inexpugnable. Además de preciosas vistas hacía la parte “Bassa” de la ciudad, así como a las colinas alrededor, en la zona superior de Bérgamo Alta es posible visitar monumentos de indiscutible belleza. Unos ejemplos del patrimonio cultural de la ciudad son la fuente Contarini , el Palazzo della Ragione y también la Torre civica, conocida como el “Campanone”,  edificio histórico que cada día, a las 22 horas, sigue dando 100 toques de campana a simbolizar el cierre de las puertas de entrada a las murallas.

 

La conocida Bérgamo Bassa, en cambio, representa la zona más moderna y comercial y, en altitud, simboliza también la parte más baja de la ciudad. Flanqueada por una larga avenida decorada con árboles robustos, la zona presenta una típica estructura a arcadas que comunica con plazas paralelas y galerías comerciales. Hoy en día, la Bérgamo “alta” y la “bassa” están perfectamente comunicadas gracias a una funicular, que presta servicio prácticamente ininterrumpidamente. Esta localidad es también apreciada por la valiosa aportación, en términos de capital humano, que demostró durante el Resurgimiento italiano, con el motivo de la expedición “De los Miles” que realizó el condotiero, Giuseppe Garibaldi, en el 1860. En esta misión, el famoso patriota italiano logró derrotar el poder borbónico y así unificar el Reino de las Dos Sicilias, con el naciente Reino de Italia. Bérgamo es por esto apodada también como “Cittá dei Mille”, debido precisamente al número de voluntarios que se unieron a la batalla de Garibaldi y que logró cambiar para siempre la historia italiana. Concretamente, fueron 180 los vecinos de la zona que abrazaron la causa patriota, entre los cuales recordamos  a Adolfo Bitti. Este es el nombre del héroe más joven que sacrificó su vida,  con solo 14 años, y que la ciudad de Bérgamo quiso homenajear con una escuela dedicada en su memoria.

A pesar del sólido y reconocido poder económico e industrial que la localidad ejercita, cuando hablamos de su gastronomía, por lo contrario, existe una cierta tendencia a relacionar Bérgamo con platos más bien pobres. Un cliché bastante común es, en efecto, creer que su variedad empiece, y termine,  simplemente con recetas de polenta, cocinada más o menos de forma elaborada. Sin embargo, la verdad es algo diferente. Los valles que rodean esta localidad testimonian la presencia de una florida producción quesearía,  fruto de antiguas tradiciones que son todavía muy influyentes. Así, pues, no faltan en las mesas de Bérgamo las exquisitas formagelle, un queso joven y cilíndrico, de tamaño pequeño; y también los típicos caprini, es decir quesos elaborados con leche de cabra, además de aquellos preparados con leche de oveja.  Muchos de estos, aunque menos populares que los más famosos taleggio y gorgonzola, también pueden presumir de sello IGP.

Sin embargo, si nos preguntaran por aquella receta que más identifica a esta ciudad, nos encontraríamos frente una difícil elección. La cosa, pues, está entre dos primeros ¡de primera! Así es, señores. Bérgamo, en efecto, detiene una larga trayectoria dedicada a la confección de pasta rellena y, en especial, a un plato típico llamado casonsei. Aunque en el aspecto parezcan muy similares a los raviolis, los casonsei se preparan con una forma  ligeramente más alargada,  y con una buena dosis de mantequilla, salvia y panceta. Sin olvidar el toque final, antes de servir: parmigiano reggiano rallado por encima, per favore!

Asimismo, la siguiente receta también puede presumir de un sitio de honor en las mesas de la ciudad (y quién sabe que pronto no pase lo mismo en las nuestras…). El caso es que la Lombardía ha demostrado ser la patria indiscutida de los risottos y, en Bérgamo, es típico prepararlo “mantecato”, con queso taleggio y trufa negra. Lograr el perfecto estado de mantecatura, es decir aquella textura cremosa y suave, está considerado uno de los secretos más importantes de la cocina italiana. Aquí, por lo visto, se marca la diferencia entre un verdadero risotto y un simple plato de arroz.

A medida de que vayamos descubriendo las distintas gastronomías locales de Italia, nos encontraremos con un elemento común, que las unificas todas y las convierten en una sola “voz”. Este elemento reside en la parte celebrativa de la cocina italiana, en su lado más emocional, capaz de convertir el acto de cocinar, en un acto de amor. Así, pues, Bérgamo demuestra su cariño hacía sus ciudadanos más ilustres, dedicándoles una receta. La famosa tarta Doninzetti, en este sentido, es un auténtico  homenaje a la figura del maestro Gaetano Doninzetti, nacido aquí, el 29 de Noviembre, del 1797. Este fue un gran compositor de obras, conocido por “L’elisir d’amore” que contiene la famosa aria “Una furtiva lágrima”. La presentación del dulce Doninzetti, con forma redonda y relleno de piña y albericoque confitados con vainilla y marrasquino, hasta llega a recordrnos las faldas amplias que se suelen utilizar en el vestuario de las obras líricas.

Otro personaje que Bérgamo vio nacer es el famoso pintor Michelangelo Caravaggio, máximo exponente del Barroco Italiano. Aunque algunas biografías atribuyen a Milán su lugar de nacimiento, en realidad, el maestro es originario de esta localidad en dónde es todavía posible apreciar su casa natal, ubicada en la Bérgamo “bassa”, aunque ahora esté convertida en un museo del mismo artista.

Más curiosidades sobre la gastronomía y los personajes más emblemáticos de Italia nos esperan. Todo esto, está a la vuelta de la esquina, a tan solo 48km de aquí: en nuestra siguiente entrega,  descubriremos Brescia. ¡En marcha!

45.6982642, 9.6772698

Bergamo

Bérgamo ocupa el lugar de la antigua ciudad de Bergomum, un municipio romano destruido por Atila en el siglo V. Entre 1264 y 1428 la ciudad fue controlada por Milán, pero pasó al control veneciano hasta 1797

Población: 120.694 hab.

Superficie: 39,6 kmª