Biella y el maíz que vino de América
15
Oct

Biella y el maíz que vino de América

Nos dirigimos al norte del Piamonte y llegamos a la provincia de Biella, entre Turín, Vercelli y la región del Valle de Aosta. La cordillera de los Alpes domina la parte más septentrional, mientras que al oeste se alza la Sierra Morena de Ivrea y en las llanuras del este y el sur se extienden cultivos de arroz y maíz. Debido al contraste geográfico entre llanuras y montañas, la provincia posee un clima continental de inviernos fríos y húmedos y veranos muy cálidos, al igual que el resto de la región de Piamonte.

Biella, capital de la provincia del mismo nombre, es una ciudad con una larga historia. Los primeros asentamientos, de cazadores y recolectores neandertales, datan de hace al menos 35.000 años; también se encontraron herramientas de trabajo y joyas de la Edad de Hierro (s.XII a.C. aprox.) e incluso hay vestigios de población celta: los Vittimuli, cuyo nombre vendría a significar algo así como ‘acuchilladores del monte’ o, en lenguaje más cercano, ‘mineros’. Efectivamente, se dedicaban a explotar los yacimientos de oro que se disolvieron en el río Elvo tras las glaciaciones. Posteriormente Biella fue conquistada por los romanos y formó parte de su Imperio durante siglos. La ciudad aparece nombrada por primera vez en un documento del año 826, con el antiguo nombre de Bugella. Ya en el siglo X fue conquistada por los alemanes. Les siguieron lombardos y francos, que dominaron el territorio durante los siglos posteriores hasta el XIV, cuando llegaron los Visconti. Ya en el siglo XV los Saboya ocuparon la ciudad y estuvo bajo su dominio hasta que en 1704 llegaron los españoles. A partir de aquí comenzó un periodo de batallas entre franceses y  españoles que se disputaron Biella durante todo el siglo XVIII hasta que  en 1798 los franceses acabaron venciendo. Tras un breve periodo de dominación francesa, en 1859 la ciudad de Biella se liberó finalmente del asedio y consiguió la independencia, convirtiéndose a su vez en la capital del distrito de la provincia de Novara.

La provincia de Biella ha sido disputada a lo largo de toda su historia, y eso  se debe en gran parte a la riqueza de sus tierras. Su clima favorece el cultivo de gran variedad de cereales y vegetales, en especial el maíz. EL maíz llegó a Europa desde América a finales del siglo XVI y llegó al norte de Italia a finales del siglo XVIII gracias a Los Habsburgo, que entonces gobernaban gran parte del centro de Europa, para combatir la terrible hambruna que se estaba viviendo en la región. Las personas más instruidas fueron las responsables de incorporar el maíz en la dieta del pueblo y enseñaron a sus vecinos a hacer polenta,  desde entonces el plato más representativo de Biella. En aquellos tiempos los biellesi desconocían que al maíz le falta una vitamina llamada niacina, y elaboraban la polenta sin añadir ningún ingrediente proteínico. Esto provocó epidemias y enfermedades entre la población más humilde. Cuando finalmente los biellesi comprendieron la necesidad de incluir proteínas, empezaron a añadir queso, mantequilla y alimentos salados como anchoas y caza.  Fue entonces cuando la polenta dejó de considerarse un alimento de pobre perjudicial para la salud.

La polenta es una especie de pasta elaborada con grano de maíz molido. No hay rincón de Biella en el que no encontremos polenta en todas sus variantes: con leche, mantequilla o queso. Uno de los platos favoritos de los biellesi es el “ballot de polenta”, un frito elaborado con polenta y queso. Otra de las recetas más típicas es la “polenta concia”, hecha a base de harina de maíz, leche, salvia, cebolla, queso fontina y mantequilla.

En Biella la polenta, se acompaña  de una buena copa de vino local. En las faldas de los Alpes se producen excelentes vinos, principalmente con uva Nebbiolo de tipo Spanna. Uno de los más preciados es el Lessona con DOC, un vino muy peculiar hecho con uvas Nebbiolo Spanna, Vespolina y Bonarda. De color rojo granate, es seco, con carácter, de aroma intenso a la vez que fino y con toques de violeta. El Lessona es perfecto para acompañar  carnes rojas.

Otra de las especialidades de Biella son sus quesos, junto con los cereales y el vino; aquí, cada valle elabora su propio queso. El más popular es el “Toma”, un queso semigraso producido en los valles Cervo y Oropa.  Si por el contrario nos dirigimos a los valles Mosso y Valsesserase, nos encontraremos con el queso de leche de vaca Maccagno y con una gran variedad de quesos frescos, llamados “Tumin”. Estos se convierten en “Sancarlin” cuando se les añade ajo y guindilla; y si se les añade aceite, vinagre y especias, se llaman “Frachet”.

Pero cuidado con no dejar hueco para el postre, porque además en Biella existe gran tradición repostera y cada pueblo ofrece sus propios dulces. Los más populares son los torcetti, una especie de rosquillas hechas con harina de maíz, considerados la versión dulce de los populares grissini. Son el entrante típico para fiestas y celebraciones. Los Biellesi todavía respetan la receta tradicional para elaborarlos.

Como última recomendación y sin duda la más sorprendente, uno puede dejar esta maravillosa provincia sin probar la cerveza Menabrea, galardonada varios años como “la mejor cerveza del mundo”.

Biella en su totalidad es un placer para los sentidos. Sus paisajes imponentes nos seducen y su tradición culinaria nos enamora. Hay rincones de Italia en los que merece la pena perderse… y sin duda Biella se ha ganado un alto en el camino.

45.5628842, 8.0583397

Biella

Biella (en italiano Provincia di Biella) es una provincia en la región del Piamonte, en Italia. Fue creada en 1992 y su capital es la ciudad de Biella.

Población: 187.541 hab.

Superficie: 914 kmª