Bormio, entre tradición y artesanía
18
Mar

Bormio, entre tradición y artesanía

Rodeada por los impresionantes picos de los Alpes, que alcanzan los 4.000mts de altitud, Bormio, es una prestigiosa localidad turística de Valtellina, situada en un espectacular anfiteatro natural. Ubicada, en efecto, en el mismo corazón del Parque Natural de Stelvio, goza de reconocida fama mundial tras haber sido elegida como escenario para los campeonatos del mundo de esquí, celebrados en los años 1985 y 2005.

Asimismo, la notoriedad de este lugar se debe también a la presencia de preciosas termas naturales, que se vienen utilizando desde la época de los romanos. Tanto es así, que las primeras noticias que se encuentran sobre esta localidad aparecen en antiguos documentos pertenecientes al mismísimo Casiodro, famoso escritor y senador romano, que vivió su esplendor político bajo el gobierno de Teodorico el Grande. Asimismo, en la edad Media, Bormio fue también la sede del Contado, que representaba aquella extensión de territorio bajo el cual la localidad ejercitaba su control y que llegaba a alcanzar los actuales municipios de Livigno, Valdidentro y Valfurva. A pesar de las muchas dificultades, la ciudad consiguió mantener su poder autonómico durante tres siglos, hasta rendirse ante la jurisdicción eclesiástica ejercitada por los obispos de Como. En el 1377, gracias a la publicación de la “magna charta de las libertades bormiensi”, Bormio volvió a recuperar su autonomía, y a gozar de privilegios extraordinarios. Precisamente estos, fueron los que impulsaron a la ciudad a convertirse en el centro de importantes tráficos comerciales, que desde Venecia llegaban a alcanzar el Norte de Europa. Esta situación de privilegio, produjo un florecimiento económico que ya en el 1400, convertía a Bormio en una localidad densamente poblada, con más de 5.000 habitantes y 32 torres en su territorio.

Por su pasado dedicado a la infatigable lucha a favor de la independencia, la localidad fue también rebautizada  “Tierra Magnifica” o “Magna Tierra de Bormio et honorate valli”.  Un nombre que define perfectamente el extraordinario valor de su entorno natural, así como el carácter orgulloso de sus habitantes. Sin embargo, con la llegada de Napoleón, tanto el Contado de Bormio, como el resto de Lombardía, tuvo que sucumbir, primero, al poder de los Habsburgo y, después, tuvo que unirse al Reino de Italia, perdiendo su ansiada autonomía.

Hoy en día, el motor principal de la economía de Bormio está representado por su intensa oferta turística. Los ingresos más consistentes, en efecto, vienen por parte de los amantes de los deportes de alta montaña: snowboard, sleddog y, sobre todo, esquí nórdico y alpino, que encuentran en esta localidad el lugar ideal para el disfrute, tanto en invierno, como en verano.

Además, como cada lugar que por naturaleza se encuentra enclavado en las montañas, también Bormio tuvo que aprovechar su ubicación y sacar de ella sus principales recursos. Por esta razón,  la madera, la piedra, el cuero o el hierro son solo algunos de los elementos característicos de su tradición artesanal, cuyas figuras profesionales como la del zapatero (Sciòber), o el carpintero (Leñaméjr), no representan solo un testimonio nostálgico de tiempos antiguos, sino que cobran actualidad, devolviendo a estas “artes” un atractivo turístico independiente.

En este contexto marcadamente rural, es fácil entender la importancia que esta sociedad atribuye a la figura del agricultor. Este es el máximo responsable de llevar el ganado hacía la “malga”, típica construcción de alta montaña utilizada durante la temporada de verano, para el descanso de los bovinos. Resulta, además, comprobado que la estancia de los animales en la malga favorece la calidad de la leche, y por consecuencia, la del queso producido en estos establos dotados de encanto. Esto, se debe en parte a las condiciones especialmente saludables, típicas de las alturas; y en parte, es debido al cuidado que el ganado recibe en  estas instalaciones, cada vez más modernas, que casi las convierten en “resorts” para bovinos.

 

A pesar de esto, la tradición gastronómica de Bormio sigue fiel a su entorno, manteniéndose arraigada a sus raíces más humildes que cuentan, principalmente, con lo que la naturaleza concede. En este sentido, típico de la zona es el queso Feréjr, elaborado con leche de cabra, y también la slinzega, o slinziga, un fiambre producido por lo general con carne de vaca aunque, en ocasiones, también puede ser elaborada con carne de caballo o ciervo. A nivel estético, este producto se presenta bastante similar a nuestra bresaola, aunque en cortes más pequeños y de sabor más intenso, debido al proceso de aromatización realizado con sal, canela, laurel, clavos y pimienta.

A degustar, sin falta, son las manfrigole. Deliciosos manjares preparados con harina de trigo sarraceno y harina blanca, a las que hay que añadir otros ingredientes típicos de estos valles, como lascas de queso Casera o Bitto y lonchas de bresaola. La receta puede resultar más contundente si se utiliza pan rallado, o rebanado en la leche. Perfectas, sin lugar a dudas, si  se acompaña también de un buen vino Valtellina Superiore “Inferno”.

A estas alturas de nuestro viaje por Italia, deberíamos saber que todo un clásico de los italianos es tomar un buen chupito digestivo antes de dar por terminada la comida. Aquí, el Braulio, nombre del licor más típico de estos valles, es el encargado de desempeñar esta delicada función celebrativa. Compuesto en su mayoría por hierbas que crecen exclusivamente en Valtellina, es un producto de graduación alcohólica moderada que no supera los 21º. La receta original fue creada en el 1826, a cargo de Francesco Peloni, farmacéutico y botánico originario de Bormio, el cual se dedicó al estudio de los efectos beneficiosos producidos por las hierbas locales. Los ingredientes principales que componen el Braulio son plantas medicinales, frutos, raíces y bayas espontaneas que suelen crecer, precisamente, a los pies del monte Braulio.

Con Bormio, concluimos nuestra excursión por los hermosos valles de Valtellina, que rodean y enmarcan la región de Lombardía devolviéndonos una preciosa postal. Ahora, es tiempo de empezar nuestro descenso hacía otro lugar de irradiante belleza, cuya sorprendente tranquilidad ha llegado a enamorar a las celebridades más famosas de la alfombra roja: Como y su glamuroso lago, ¡nos esperan!

46.4663571, 10.3704671

Bormio

La ciudad ha sido sede de dos Campeonatos mundiales de Esquí, el primero de ellos corresponde a la XXVIII edición de esta competición, realizada en 1985 entre el 31 de enero y el 10 de febrero. La segunda competición organizada por Bormio se llevó a cabo 20 años después, en 2005.

Población: 4.088 hab.

Superficie: 41 kmª