Brescia, la leona de Italia
13
Mayo

Brescia, la leona de Italia

Situada en la parte alta de la llamada llanura Padana encontramos la ciudad de Brescia. Conocida como la segunda provincia más populosa de Lombardia, es también la única que puede presumir, en su territorio, de contar con la presencia de tres grandes lagos (Lago d’ Iseo, Lago di Garda y Lago D’Idro), además de otros menores, que derivan de la montaña Maddalena y del colle Cidneo. Aquí, comienza nuestro tour por Brescia. Una ciudad que supo aprovechar de los recursos de su posición geográfica y convertirlos en todo un ejemplo de éxito.

Brescia, en efecto, se encuentra en un punto clave de la llanura Padana, también conocida como valle del Po. La extensión de este valle es increíblemente amplia, hasta llega a alcanzar parte de la región Véneto, así como de la Emilia Romagna, siendo la llanura más grande de la Europa Mediterránea.  Sin embargo, dentro de este territorio, se encuentran áreas concretas que, por la exposición natural del valle al sol y por los niveles de humedad, resultan más floridas que otras. Este es el caso de la denominada Franciacorta, una zona ubicada entre Brescia y el lago d’Iseo.

Es aquí donde se producen las etiquetas de vinos espumosos más prestigiosos de Italia, entre los cuales recordamos el famoso Prosecco, también disponible en nuestras mesas. Por si esto fuera poco, el mismo nombre Franciacorta se ha convertido en sí mismo en una denominación que indica la zona de producción, el método y el tipo de vino. En toda Europa, en la actualidad,  existen solo 10 denominaciones que pueden presumir de este privilegio.

Lo que rodea Brescia, pues, es un panorama naturalmente y económicamente tranquilizante e inspirador. Quizá el secreto se esconda en sus origines. Algunas leyendas sobre la creación de Brescia, cuentan que el creador de la ciudad fue el valiente Hércules; otras, en cambio, afirman que fue el héroe griego Troe,  y que cuando este se fugó de Troya, en llamas, había encontrado descanso en este lugar que él quiso llamar “la otra Troya”. Lo más probable, sin embargo, es que Brescia se llame así por el rey de los Ligures,  Cideno, que durante el siglo IV A.C  fundó la ciudad a los pies del monte que lleva precisamente su nombre, Colle Cidneo.

Lo más sorprendente de Brescia, que se presenta esencialmente como una ciudad  organizada y casi austera, es que también muestra un lado rebelde. El mismo que la ayudó a convertirse en protagonista, durante la época del Resurgimiento, con la famosa batalla de los diez días de resistencia a los austriacos, y que también le sirvió para ganarse el título de “Leona de Italia”.

Con este apodo, el área monumental de Brescia, que comprende el foro romano y el espacio monástico de San Salvatore-Santa Giulia, ha sido declarada también patrimonio mundial de la humanidad, en el 2011. En este sentido, el casco antiguo de la ciudad se presenta recogido entre murallas de la época véneta, que vienen rodeadas por el monte Cidneo, en cima del cual se erige el famoso castillo de Brescia.

Este está considerado como ejemplo de los edificios fortificados más bonito de Italia. Asimismo, el Duomo de la ciudad también presume de otro record, pues la cúpula terminada en el 1825, es una de las mayores de Italia por detrás solo de la del Vaticano y de la Catedral de Santa Maria Maggiore, en Florencia.

La gastronomía de Brescia es también otro punto favorable. De hecho resulta bastante difícil establecer los ingredientes más representativos de su cocina, puesto que sus propuestas son amplias y muy distintas entre sí. No sería correcto, en este sentido, afirmar que los platos de carne predominan sobre los de pescado, o al revés. En Brescia, pues, hay un equilibrio de sabores y de materia prima que bien se casan con las recetas tradicionales, pasando por las creaciones más modernas.

 

En este contexto, un plato diferente, incluso de otras zonas de Lombardia, es la ensalada a base de apio, cordero, bagoss y trufa negra. El bagoss es un tipo de queso curado típico de esta zona, de color amarillento, por la presencia de azafrán, y definido como el  “Grana Padano de Brescia”. Otro plato, que pertenece a la cocina pobre,  es la panada. Aquí se trata de poner el pan que haya sobrado desde hace unos días, junto con el lardo, que consiste en la parte grasa de la pancetta italiana y aromatizar el caldo con salvia, una cucharita de mantequilla y, finalmente, añadir la corteza de grana padano. ¡Algo contundente, para los paladares más necesitados!

Otra receta muy sabrosa es un primer plato de Bigoli con pestöm. Perteneciente a la cocina tradicional de las zonas más rurales, los bigoli son una pasta larga y algo gruesa que se suele acompañar por una salsa, llamada pestöm, que casi recuerda a la más clásica bolognese. Los habitantes de la zona suelen también definir el pestóm como “pasta fresca de salame”, ya que esta se obtiene de la trituración de varias partes del cerdo (lomo, pancetta, espalda etc.). Al terminar este proceso, el compuesto obtenido viene preparado con vino y otras especias y dejado secar, hasta obtener el aspecto de un chorizo.

Ahora bien, es ya tiempo de colgar nuestro delantal y cerrar el libro de las recetas de Brescia, hay que prepararse para nuestra siguiente visita. Y esta vez será en un sitio conocido por su atmosfera cultural, asociada a su antigua universidad; y a su privilegiada tranquilidad, edificada a pocos kilómetros de Milán capital. Esta es Pavia.

45.5415526, 10.2118019

Brescia

La antigua ciudad de Brixia, Brescia ha sido un centro regional importante desde tiempos pre-romanos y numerosos monumentos romanos y medievales se han preservado, entre los cuales está su castillo.

Población: 192.165 hab.

Superficie: 90 kmª