Caminando por Rávena
09
Feb

Caminando por Rávena

Sin salir de la región de Emilia-Romagna hoy nos perdemos caminando por Rávena, un buen lugar para distraer el ánimo desde todos los puntos de vista. Campo y ciudad se dan la mano en esta zona de Italia que maravillará al visitante con sus impresionantes contrastes. Todo ello sin olvidar, claro está, la variada y rica gastronomía del lugar.

Rávena es la capital de la provincia que, bajo el mismo nombre, ocupa una parte del norte de Italia, casi a orillas del mar Adriático. De hecho, se la conoce por sus inmensas playas bautizadas con el nombre de lidi ravennati, muy apreciadas tanto por foráneos como por lugareños.

La ubicación geográfica de Rávena permite comparar aspectos muy distintos de su paisaje, combinando aires marineros y momentos urbanitas, con estampas imponentes de sus poderosas colinas. Precisamente estas pendientes están patentes en el trazado de la ciudad. Las subidas y bajadas se alternan para mostrarnos cada rincón, cada monumento, cada edificio…

Nos encontramos en una ciudad impregnada del mejor arte, más concretamente del Bizantino. La riqueza en este estilo hará que los enamorados de la arquitectura de la época encuentren aquí una de las piedras rosetta que descifran los secretos de este estilo artístico: la Basílica San Vitale con sus espectaculares mosaicos y frescos, da buena fe de lo que el arte llegado de Bizancio supuso para esta región.

Otro de los tesoros imprescindibles que se deben visitar en Rávena es la tumba de la hermana del emperador Honorio. El Mauselo de Gala Placidia, construido en el siglo V, es Patrimonio de la Humanidad al ser “el más antiguo y mejor conservado de todos los monumentos con mosaicos”, según expresaron los propios técnicos de la UNESCO. Desde luego, podremos deleitarnos con un conjunto monumental que marca a la perfección la transición entre la época paleocristiana y la bizantina.

Una vez en Rávena, y disfrutando de las maravillas del Arte Bizantino que la componen, queda patente que no podrás marcharte de la ciudad sin antes descubrir las capillas de San Vitale, de Cervia y de Pineta di Classe. Son una auténtica delicia para los amantes del legado de Bizancio en tierras italianas.

Una vez satisfecha la necesidad de empaparse del Arte Bizantino de Rávena, nada mejor que disfrutar de la costa adriática desde la zona de Milano Marittima y Cervia, donde podréis recorrer sus canales, comunicados entre sí por singulares puentes como el Trepponti, tan reconocible por sus quinteto de escalinatas y arquería.

 

Visitar cualquier ciudad de Emilia-Romagna es sinónimo de buena gastronomía y Rávena es también un gran ejemplo de arte culinario. Destacan los nutritivos platos de pasta fresca, elaborada por manos magistrales que, siguiendo la tradición, nos invitan a probar tortellini rellenos de ricotta y hierbas, la tradicional Tardura o los ya conocidos tagliatelle y pappardelle que como os aconsejamos en nuestros restaurantes, es mejor acompañar de salsas ligeras y homogéneas como la Tartufo e funghi o Pesto… ¡para chuparse los dedos!

Pero no podemos olvidar que también estamos en zona costera, con lo que las delicias inspiradas en los productos del mar están a la orden día. Pescados frescos a la plancha, brochetas de marisco o albóndigas marineras son solo unos ejemplos. Tampoco podemos dejar de lado las guarniciones, generalmente compuestas por combinaciones de quesos frescos aderezados con especias.

Sea como sea, la ciudad donde descansan los restos de uno de los escritores más grandes de la historia, el famoso Dante Alighieri, autor de la Divina Comedia, es el lugar ideal para aquellos viajeros que disfrutan combinando el arte, la historia y la buena mesa. Un paseo por Rávena nos tiene preparados estos placeres y muchos más. Tan solo toma tu mochila, la cámara de fotos con la batería a tope y unos cómodos zapatos, porque Rávena hay que caminársela.