Carrara, la ciudad del oro blanco
06
Nov

Carrara, la ciudad del oro blanco

¿Qué sería de Massa sin Carrara? Si por algo destacan estas ciudades y lo que las ha convertido en populares es por la riqueza de sus canteras, de donde se extrae el valioso oro blanco que ha dado nombre al apellido Carrara: su mármol. Descubierto por los romanos en el siglo I, el mármol junto a los metales de las minas cercanas fueron durante siglos el principal motor económico y el motivo principal de que fueran disputadas por diferentes reinos: romanos, fiorentinos, luccheses, milaneses, los duques de Carrara, el ducado de Módena, Elisa Bonaparte o los Malaspina. 

Quizá por ese motivo el símbolo que representa la ciudad sea una rueda de madera, un reflejo del trasiego de carruajes portando este preciado material durante siglos. Precisamente fueron los Malaspina, quienes bajo su mandato situaron el mármol de Carrara en el mapa de artistas, arquitectos y viajeros. Primero, gracias a Alberico I Cybo Malaspina, quien en 1557 amplió las murallas de la ciudad hasta las poblaciones de Cafaggio y Grazzano. Y segundo, con la creación de la Academia de las Bellas Artes en 1769, dentro de la residencia oficial de la familia en un antiguo castillo del siglo XI y hoy conocido como Palazzo Ducal de los Cybo Malaspina.

duomo di santa andrea

 

Afortunadamente, lejos quedan las idas y venidas de tantas disputas, y hoy podemos deleitarnos con la belleza eterna de este material en muchos rincones de la ciudad, ya sea en fuentes, columnas, esculturas y monumentos, como es el caso de la Catedral de Carrara, hecha en su integridad de este apreciado mármol. Construida durante los siglos XI y XIII, destaca por su mezcla de estilos románico y gótico y las tonalidades grises y blancas de esta piedra en su fachada, culminada por un rosetón que recita la frase: “La fuerza está en la rueda”.

Pero para averiguar más sobre la cultura marmórea, en Carrara recomendamos visitar el Museo Cívico del Mármol, el cual ofrece un interesante recorrido por la historia, los usos y técnicas de este material que han dejado un legado histórico y patrimonial atemporal en la región y en el mundo. Artistas como Miguel Ángel o Cánova encontraron en la delicadeza y la pureza de este mármol la inspiración para dar forma a algunas de sus obras más célebres. Y tal es la veneración al mármol de esta ciudad que hay dos citas culturales ineludibles si eres amante de la escultura: por un lado, La Bienale de Scultura, que congrega a profesionales y curiosos de este arte; y por otro, la Rievocazione Storica della Lizzatura, una celebración que recrea el modo de transporte de los grandes bloques tirados por bueyes y arrastrados sobre ruedas.

Gastronomía de Carrara

El culto al mármol de esta ciudad se traslada incluso a la gastronomía, ya que su producto más preciado es el lardo di Colonnata, un tocino de grasa de cerdo que se cura con una mezcla de varias especias un mínimo de seis meses en cuencas de mármol de esta ciudad. El resultado es un excelente tocino, de IGP (Indicación Geográfica Protegida) que, aunque pertenece al pueblo cercano de Colonnata, es muy habitual en el recetario carrarino. De hecho, puedes probarlo frito en el Fritto di Lardo alla Carrarina, acompañado de un Chianti joven o con diferentes pastas, como unos papardelle o unos bucatini. Aunque se puede degustar perfectamente solo, con un buen pan toscano.

Si lo tuyo son los platos un poco más ligeros, en Carrara también te esperan las tortas alla Carrarina o tartas saladas, muy parecidas a las empanadas, como la de arroz o la de hierbas, rellenas de huevo, queso pecorino o parmigiano rallado, y verduras toscanas como la borraja o el calabacín. Ahora, también puedes optar por sabores más atrevidos e igualmente llenos de tradición. Por un lado, los lumache, un guiso de caracoles con salsa de tomate, perejil y mejorana; por otro, los topeti al estilo de Carrara, unos ñoquis elaborados con la variedad de patata roja de Castelpoggio, propia de esta región, a los que le van de maravilla salsas como la pesto o la pesto rosso panna, que puedes encontrar en nuestros restaurantes.

Testaroli pesto

 

Pero si existe un plato de larga tradición en la ciudad del mármol, son los testaroli, una fina hoja de pasta de harina, agua y sal que se cocina en apenas 35 segundos en recipientes de hierro antiguos (los testi) y se acompañan de una deliciosa salsa de pesto, como la clásica de piñones, o también de rúcula, pistachos y queso pecorino de oveja. El origen de los testaroli se encuentra en la Toscana y se remonta a los tiempos de Julio de César, de ahí que sea considerada la primera pasta que se creó en Italia.

Y si quieres rematar esta fiesta de sabores de esta región de la Toscana, en Carrara puedes probar la carscenta dolce, una especie de focaccia, de aspecto similar a un bizcocho relleno de uvas pasas, piñones y aromatizado con semillas de anís. O puedes optar por la versión dulce de la torta di risso, postre típico tanto de Massa como de Carrara, de larguísima tradición cocinada al horno de leña en la sartén de cobre típica toscana en la que se prepara la farinata. Puedes comerla tanto en versión fría como en caliente y te recordará al delicioso arroz con leche preparado en casa. Sin duda, un delicioso final para este gran descubrimiento que es Carrara.

44.0793245, 10.097677

En el valle de Lunigiana, entre los Alpes Apuanos y el Mar Tirreno se sitúa Carrara, la segunda ciudad más importante de la provincia de Massa-Carrara en la Toscana

Población: 62.737 hab.

Superficie: 71 kmª