El ritual del aperitivo en Milán
04
Feb

El ritual del aperitivo en Milán

Seguimos en Milán, una ciudad muy conocida por los italianos por su intensa vida social: locales a la moda, ofertas de ocio que recogen las tendencias más innovadoras de Europa, rodeada por sitios históricos que testimonian el carácter nobiliario de sus antepasados. Este es el lugar que ha visto nacer bebidas y costumbres que, poco a poco, hemos hecho nuestras.

“Cin cin” es lo que se suele decir cuando dos vasos se encuentran para brindar. Esta expresión, que deriva del inglés “chin-chin”, mutada del chino ch’ing ch’ing, que significa “por favor”, fue introducida por primera vez, en Europa, por unos marineros británicos. Hoy, como entonces, en Italia y en Milán en especial, esta fórmula de cortesía sigue siendo la más pronunciada durante el aperitivo. La tradición que ve la capital lombarda como creadora de este ritual nace en los años 80, gracias a un anuncio publicitario que se convirtió en un manifiesto de aquella época. Con el slogan “Milano da bere” (Milán para beber), la empresa Amaro Ramazzotti lanzaba su bebida más conocida, un licor obtenido de la maceración de 33 tipos de hierbas, y destinado a convertirse en la primera bebida sin vino, como ingrediente de base. La imagen que el anuncio pretendía trasmitir a los italianos era aquella de una Milán enérgica, poderosa y potente, capaz de reaccionar a los trágicos actos de terrorismo que habían estado golpeado la ciudad, a lo largo de los años 70.

Milán, entonces, se convierte en un símbolo de bienestar, de ritmos frenéticos, de ciudad moderna y divertida. La capital ambrosiana quiere imponerse y ser percibida como una New York europea, como la ciudad italiana que nunca duerme, en dónde sus ciudadanos son modelos y agentes de bolsa. Así, empiezan a ponerse de moda fabulosas calles que acogen a las tiendas más glamurosas del momento, Via Montenapoleone y Via della Spiga se convierten, entonces, en auténticas referencias, que hoy siguen intactas. La industria de la moda empieza a ser el principal reclamo de la ciudad, Milán se transforma en sinónimo de “made in Italy”, ganando protagonismo propio en las pasarelas de todo el mundo. La gente manifiesta sus ganas de vivir, de salir y relacionarse acompañados, como no, por un buen cocktail para compartir y celebrar los éxitos. Así nace el ritual del aperitivo, una tendencia siempre actual que, cada vez, cosecha más seguidores por todo el mundo.

En este contexto, uno de los indiscutibles iconos de Milán es el Campari. Sus orígenes están relacionados con la llegada, en el 1862, de Gaspare Campari a la ciudad. Dividido entre Novara y Turín, tras varios intentos con suerte alterna, el empresario consiguió abrir un bar en la céntrica plaza Duomo, a lado de la bellísima Galería Vittorio Emanuele. Gaspare montó un laboratorio en la trastienda de su local para experimentar con destilados y elixires que, finalmente, le llevaron al éxito. La receta del Campari había nacido y, según dicen los milaneses, sigue invariada desde entonces. Tanto la plaza del Duomo, como la galería Vittorio Emanuele, ambas testigos de la creación del Campari, merecen una visita. Por la belleza espectacular de la catedral, por las vistas emblemáticas que se pueden apreciar desde arriba y por la elegancia, de otros tiempos, que envuelve a los comercios alojados en la galería, estos lugares bien representan el alma, sofisticada y controvertida, de la capital lombarda. En este marco, hay también otro cocktail que ha sido llevado a la fama internacional: el Americano. A pesar de que el nombre induzca a pensar en otros países es, en realidad, una bebida muy italiana, compuesta por: vermouth rosso, originario de Turín, Campari y un toque de soda. Precisamente por sus ingredientes, este cocktail es también conocido como Milano-Torino, o TO-MI. En cuanto al nombre, Americano, algunos lo asocian a la celebración de una victoria del boxeador italiano, Primo Carnera, obtenida en Nueva York durante los tiempos del fascismo. Otro indiscutible protagonista de las barras milanesas es el Negroni Sbagliato. Creado en los años 60 por el bartender, Maurizio Stocchetto, este cocktail se diferencia de la versión clásica (gin, vermouth, campari) por mezclar el cava brut, en lugar del gin. “Sbagliato” en italiano significa equivocado, fue precisamente, pues, un error en los ingredientes lo que llevó a la creación de esta bebida, especialmente apreciada por el público local.

 

 


Como es fácil de intuir, en Milán, la oferta de sitios donde saborear una copa, antes y después del trabajo, es prácticamente infinita. La mayoría de ellos se concentra en la zona conocida como los Navigli. Estos han nacido como un sistema de canales de regadío y navegables, que servían para poner en comunicación el lago Maggiore con el lago de Como y el río Ticino, abriendo a la capital lombarda las vías de Suiza y de Europa noroccidental. Actualmente, a lo largo de estos canales, se encuentran multitudes de locales que ofrecen el servicio de aperitivo, generalmente compuesto por un buffet abundante a base de pasta fría, pizzas, bruschette y otros manjares que acompañan los cocktails. Además, la oferta gastronómica se ha hecho cada vez más variada y generosa, tanto que lo que nació como “aperitivo”, ya  se ha convertido en lo que, los milaneses, llaman: apericena. Debido a que las porciones del picoteo se asemejan más a platos de verdad, incluyendo recetas más sofisticadas, el apericena, pues, es un momento de disfrute, a mitad entre el aperitivo y la cena, precisamente. Por cierto, en Milán, cada día es bueno para tomar una apericena.

En la siguiente publicación, daremos un paseo por las bellísimas montañas y valles que rodean Lombardía, hasta el confín con Suiza: la Valtellina. Este representa un destino especialmente solicitado por todos los amantes de los deportes invernales, que acuden a los Alpes italianos de todo el mundo.

45.4654219, 9.1859243

Milán

Es la mayor ciudad de la Italia septentrional y la segunda ciudad de Italia por población, capital de la provincia de Milán y de la región de Lombardía. Se encuentra ubicada en la llanura padana, una de las regiones más desarrolladas de Italia.

Población: 1.345.890 hab.

Superficie: 181,76 kmª