Fermo, de mar y montaña
14
Jun

Fermo, de mar y montaña

En un paisaje lleno de colinas, accidentes rocosos y llanuras, - como las de los valles de Valtenna, Valdete y Valdaso -, la provincia de Fermo guarda otros rincones de gran belleza. Desde la altura del monte de la ciudad de Fermo se divisa la costa del mar Adriático y es ahí donde se suceden numerosos pueblos de pescadores llenos de encanto. La primera parada de este recorrido es Porto Sant’Elpidio, un pueblecito pesquero de callejuelas y edificios de piedra, como su emblemática Torre del Reloj de 1560, situado hacia el noreste de Fermo. Porto Sant'Elpidio está bañado por 7 kilómetros de costa con playas de arena dorada, pinares y guijarros que resultan estupendas para darse el primer chapuzón.

Descendiendo por la misma línea de costa la siguiente parada que espera es Porto San Giorgo, situado a tan sólo 7 km de la ciudad de Fermo. Este pequeño pueblo de pescadores se encuentra estrechamente ligado a la capital de la provincia, ya que desde el siglo I era el puerto de la ciudad de Fermo. De este importante pasado como punto estratégico en la costa del Adriático, Porto San Giorgio esconde vestigios defensivos como la Rocca del Tiepolo, una fortaleza del siglo XIII, así como templos para la meditación como las iglesias de San Giorgio y del Sufragio, de estilo barroco. Igualmente también destacan los palacetes señoriales y otras joyas monumentales en las calles empedradadas de esta localidad. Es el caso de la imponente Villa Caterina o Bonaparte, un palacete neoclásico perteneciente a Girolamo Bonaparte, hermano de Napoleón, que gobernó la localidad de 1829 a 1831.

Moresco

 

De vuelta al interior volvemos al recogimiento de ciudades de pasado medieval con abadías, castillos y yacimientos arqueológicos. Desde Fermo y hacia el sur se encuentran Moresco y Monterrubiano, considerados dos de los pueblos más bellos de Italia. Ambos se encuentran en lo alto de dos promontorios dominando el Valle del Aso, con fantásticas vistas al mar. Perderse por sus cascos históricos y entrar en sus museos arqueológicos supone descubrir las huellas de su pasado como asentamientos romanos. Por último, merece la pena una visita a Montaponne para hacerse con alguna de las artesanías de la provincia, como sus famosos sombreros de paja, y así llevarse puesto un bonito recuerdo de esta localidad.

Más gastronomía de Fermo 

En este paisaje sinuoso de montañas y valles, la agricultura, la ganadería y la pesca aportan a la región materias primas de excelente calidad. Los platos de la provincia de Fermo se caracterizan por el protagonismo de las carnes en el interior, y de pescados y marisco en la zona costera, un privilegio de estar bañada por las aguas del mar Adriático. De una y de otro se obtienen los productos para elaborar los deliciosos platos del recetario fermano, en el que abundan las especias y el excelente aceite de oliva de IGP. Esta potencia de sabores también se traslada a los dulces con la utilización del anís, que aromatiza la repostería y de otros ingredientes, como los frutos secos y la miel, que reflejan la influencia de gastronomías de otras culturas.  

Abierto el apetito lo mejor es satisfacerlo con buenos y deliciosos platos.  Y lo más probable que ocurra es que se despierte el olfato con el olor de las carnes a la brasa por cualquiera de las localidades descubiertas en este recorrido. La porchetta de conejo, consistente en una carne deshuesada que se asa lentamente con hierbas como el romero, el hinojo y el ajo, es una receta imprescindible en esta zona de la península itálica. Pero para los amantes del pescado las localidades de costa ofrecen estupendos platos llenos de sabor. Como el brodetto, ese guiso tradicional de origen medieval de la región de las Marcas que consiste en una caldereta con una variedad de hasta 13 pescados y mariscos. En Porto San Giorgo es una de sus recetas estrella. Igualmente si el apetito hace presencia en esta localidad no te prives de sus deliciosos platos de pasta con marisco, como sus maccheroncini con almejas, otro ingrediente imprescindible de Porto San Giorgio.

pasta con almejas

 

Para finalizar, deja hueco para el postre o para una merienda antes de la despedida. El ciambellone, ese esponjoso bizcocho elaborado con ingredientes sencillos, es un bocado muy presente en las celebraciones rurales y resulta fantástico para llevar de excursión, más si se acompaña con vinos de la región como el vino tinto Piceno o el Falerio. Igualmente, el frustingo, elaborado con pasas, higos secos, nueces, almendras y chocolate amargo, es un dulce muy tradicional de la región aunque más frecuente en Navidad. El resto del año las galletas secas como las cinquedieci o las galletas al anís con un café espresso son una magnífica opción. Con este dulzor se cierra este diario de viaje por la misteriosa provincia de Fermo que, entre mar y montaña, se descubre como un lugar para descubrir la auténtica Italia.

43.1588734, 13.7200884

Provincia de Fermo

En un paisaje dominado por las montañas y los valles, la provincia de Fermo esconde localidades costeras y de interior esperando a ser descubiertas.

Población: 177.578 hab.

Superficie: 863 kmª