Grosseto al natural, la Toscana marítima
17
Ago

Grosseto al natural, la Toscana marítima

Fuera de las murallas de 3 km que blindan la ciudad de Grosseto, se asoma un paisaje poblado de pinares y con aroma a mar que sería un pecado perderse. La provincia de Grosseto guarda algunos de los pueblos toscanos más coquetos de esta región de Italia, ¿a qué esperas para descubrirlos? 

Entre las laderas de las Colinas de Metallifere y la frontera con Lacio la provincia de Grosseto, en el extremo sur de la Toscana, alberga uno de los parajes naturales más bellos y emblemáticos de Italia: La Maremma. Este parque natural de 9.800 hectáreas alterna un paisaje de lo más variado, desde los montes dell’Uccellina, la frondosidad de sus pinares, la amplitud de las llanuras de Ombrone, Albenga y Fiora, el pintoresco paisaje de géiseres de la zona de Monterotondo Marittimo, hasta llegar al lago de Burano, un humedal costero de agua salada que acoge el flujo migratorio de numerosas aves del norte de África y Europa.

Precisamente en este vasto tesoro natural se asentaron la cultura etrusca y romana dando lugar a numerosos yacimientos que hoy son una parada imperdible para comprender la riqueza y los rituales ancestrales de este territorio. Por un lado, la necrópolis de Vetulonia ofrece algunos de los restos de arquitectura funeraria etrusca mejor conservados y alberga la considerada primera Domus Etrusca de toda Italia fechada entre los siglos III y I a.C.  Por otro, destacan las ruinas de Roselle, antigua ciudad estado-etrusca y más tarde centro romano. Aquí se conserva una buena muestra de ambas culturas, apreciables en sus murallas, el anfiteatro romano, mosaicos, la basílica, la necrópolis, las termas o el templo de las Flamines Augustales.

Visitando la costa toscana

Ya cerca de la costa y a lo largo de los 20 km pertenecientes al parque de la Maremma, las playas paradisíacas y las calas resguardadas de la masificación turística salpican un paisaje digno de postal. Aquí abundan algunos de los pueblos más coquetos de la región con verdaderas joyas de la arquitectura romana, medieval y renacentista como es el caso de Castiglione de la Pescaia. Este bonito pueblo pesquero conserva intactos los vestigios de su pasado medieval en su fortificación amurallada, sus callejuelas de piedra, arcos e iglesias y se abre al mar ofreciendo unas bellas vistas del Tirreno.

 

Alejándonos un poco de la costa, la Isla de Giglio es un tesoro de 28 km de aguas bañadas por el mar Tirreno en el que se suceden imponentes acantilados con apacibles calas de aguas cristalinas. Este paraíso de máxima pureza y vegetación autóctona característica alberga el Parque Nacional Archipiélago Toscano, el parque marítimo más grande de Europa con una flora que invita a la práctica de buceo para descubrir un enclave único.

Sabores de mar y montaña  

El viaje habrá despertado el apetito y en esta tierra toscana de tradiciones rurales y vida salvaje vigilada por los butteros, - pastores a caballo -, el sabor a campo y mar inundan su recetario. A cobijo de los amplios bosques de pinos viven y conviven especies como jabalíes, liebres y urogallos que conforman platos de caza en forma de guisos o carnes a la brasa que se alternan con otros de la zona costera. Todos ellos cocinados, cómo no, con los excelentes ingredientes de la Toscana que permiten disfrutar de una deliciosa dieta mediterránea.

Si existen dos platos de caza emblemáticos de la provincia de Grosseto esos son la scottiglia de jabalí y el conejo a la cacciatora una forma ésta de cocinar la carne – con tomate, pimentón y especias - que ha trascendido las fronteras toscanas y es además uno de los platos representativos de la Isla de Giglio. El recetario de segundos platos se completa con exquisiteces como el faisán trufado, el pato cocinado con semillas de hinojo y tocino o el buglione un guiso de cordero marinado en vino, caldo y salsa de tomate. Ahora si el estómago quiere disfrutar del sabor a mar, el plato estrella es el caldano, una sopa marinera a base de caldo de pescado que suele llevar pulpo, sepia, tomate y pan toscano muy propia de las localidades costeras de la Maremma.

 

Y como en otras regiones de la Toscana, los vinos abundan y son tan variados que combinan a la perfección con estos suculentos platos como el celebrado vino de Colli de Maremma o el de reciente incorporación Blanco de Pitigliano. Para poner la guinda a esta ruta enogastronómica debemos dejar hueco a los dulces y postres que, en esta tierra, suelen llevar miel y castaña entre sus ingredientes principales. Destacan por ejemplo los cavallucci unas galletas de aspecto rústico con aroma a naranja confitada, anís y canela o el panficato, un dulce hecho de nueces y otros frutos secos, cacao, miel y uvas pasas característico de la Isla de Giglio que combina con el oriundo Ansonaco, una variedad de vino que es perfecto para acompañar éste y otros dulces manjares.

Grosseto sigue siendo un territorio inexplorado, estupendo para dejarse sorprender y dejarse llevar por la calma de su paisaje y disfrutar de los sonidos, los olores y los sabores de su salvaje y auténtica naturaleza. Esta Toscana merece ser visitada.

42.7635254, 11.1123634

Grosseto

Las rutas senderistas, los paseos a caballo y la práctica del buceo son muchas de las actividades recomendables en la provincia de Grosseto, la zona meridional de la Toscana

Población: 82.263 hab.

Superficie: 474,46 km² kmª