Livorno, ciudad portuaria
14
Sep

Livorno, ciudad portuaria

Seguimos recorriendo la atrayente Toscana y esta vez recalamos en Livorno, una bonita ciudad portuaria cuya remota y reciente historia le ha llevado a convertirse en un reivindicado tesoro imperdible de esta región de Italia.

Conocida como la “pequeña Venecia”, Livorno se ha ido haciendo un hueco en el mapa de la Toscana y de Italia, pasando de ser un pequeñito pueblo pesquero hasta convertirse en la ciudad con entidad propia que es en la actualidad. Durante siglos vivió a la sombra de la ciudad de Pisa, que la tuvo bajo su control como fortaleza defensiva y tras ser casi arrasada en su totalidad por las bombas de la II Guerra Mundial, Livorno resurgió de sus cenizas con la fuerza que siempre le ha caracterizado.

El epicentro de esta ciudad es sin duda el puerto y la Fortezza Vecchia, un baluarte defensivo y recinto amurallado de forma pentagonal encargo de Cosme I de Médici a Bernardo Buonteleti, arquitecto responsable del diseño urbano también de los canales y el centro histórico de la ciudad. Este diseño y su situación estratégica han hecho que Livorno haya estado abierta a la llegada de múltiples culturas (judía, cristiana, árabe…) que huían de guerras en tiempos convulsos. Con ellas llegó el comercio gracias al asentamiento de mercaderes y la llegada de productos exóticos.

Recorrido multiculural

Esta amalgama cultural ha dado como resultado una ciudad con múltiples influencias en su arquitectura, aunque Il Risurgimiento italiano tuvo aquí también un peso importante gracias a los Médici. El puerto y la Fortezza Vecchia, del siglo XVI, son ejemplos de ello y un buen punto de partida, para continuar por el paseo marítimo hasta llegar a la Piazza Michele, presidida por una estatua en bronce de Fernando I de Médici o conocida también como la de I quattro mori (cuatro moros). Ya por la Vía Grande y cruzando los pórticos se sitúa la Piazza Grande con el Duomo, la catedral, reconstruida fielmente tras ser casi destruida durante la IIGM.

 

Piazza della Repubblica, Livorno

 

Las huellas de la historia multicultural también se aprecian en edificios como la sinagoga en la Piazza Benamozegh, que desemboca en la Piazza Cavour, otra parada imprescindible por el centro de la ciudad. Desde allí es fácil llegar hasta El Mercado Central, de estilo Art Nouveau parisino, símbolo indiscutible de Livorno como núcleo comercial, situado frente a la Iglesia de los Holandeses del año 1894. La otra parada importante debe hacerse en la Piazza della Repubblica, construida en el siglo XIX de forma rectangular y en la que destacan dos estatuas y dos edificios de estilo regio o Liberty: El Palazzo del Larderel y el Cisternone, un edificio neoclásico diseñado por Poccianti que funcionó como depósito de agua y hoy acoge muestras culturales.

Gastronomía livornesa: Del cacciucco al ponce

Llegados a este punto, y sobre el puente Voltone que atraviesa dicha plaza con el Foso Real bajo ella, se vislumbra la Fortezza nuova, que engloba el barrio conocido como Venezia Nuova por su entramado de canales a semejanza de la famosa ciudad italiana. Aquí conviene hacer un descanso para reponer fuerzas, dada la gran oferta de cafés, bares y restaurantes, sobre todo si sois amantes del pescado. Como buena ciudad portuaria, Livorno ha aprovechado los deliciosos recursos del mar para crear un recetario teniendo este excelente producto como rey de la mesa livornesa.

Son muchos los platos principales que se elaboran con él, como su plato estrella, el cacciucco, una sabrosa sopa de pescado y pan duro toscano elaborado con hasta 13 variedades distintas de productos del mar, cocinada con tomate, aceite, ajo y perejil. Pero si preferís plato de cuchillo y tenedor ahí está el exquisito salmonete alla livornesa, hecho a la plancha sobre un sofrito de tomate, ajo, perejil y un buen aceite de oliva de DO Toscano; o el bacalao con cebolla y patatas, plato que es habitual degustar durante fechas señaladas como Nochebuena, y que se prepara enharinando el pescado para freírlo en aceite de oliva y darle el punto final cociéndolo en una olla con ajo y tomate.  

 

cacciucco

Foto: Cacciucco

Ahora, si el hambre aprieta mientras visitáis la ciudad y no queréis hacer parada, Livorno ofrece comida muy rica a pie de calle. La llamada torta di ceci, tarta de garbanzos o también conocida como cinque e cinque. Esta última denominación (cinco y cinco) se debe a que a comienzos del siglo XX los livorneses solían pedir cinco liras de pan y otras cinco de tortas de garbanzos. De hecho, la torta di ceci a menudo va acompañada con la schiacciata o el pan salado plano típico toscano e incluso se suele añadir un relleno de berenjenas adobadas con ajo, aceite, pimienta y perejil.

Para poner el broche gastronómico y a la visita a esta urbe de la Toscana no os podéis perder una costumbre muy italiana: tomar un delicioso café, que aquí se llama ponce alla livornesa. Este café genuino de Livorno se elabora con café espresso, azúcar, piel de limón, y rumme, un licor de ron local. Además, si queréis lo podéis degustar con algún dulce de la región como las roschette (rosquillas) y dejar para el atardecer un infalible gelatto mientras dais un agradable paseo por la Terraza Mascagni. Se trata de una plaza decorada con 34.800 baldosas blancas y negras, obra de Enrico Salvais, que se abre al mar y ofrece unas maravillosas vistas del Tirreno con la isla de Elba, Capraia y Gorgona de fondo. ¿Se puede pedir más?

43.548473, 10.3105674

Livorno

Situada en la costa central de la Toscana se encuentra Livorno, capital de la provincia homónima bañada por las aguas del mar Tirreno y en un paisaje de ondulantes colinas.

Población: 159.020 hab.

Superficie: 104,79 kmª