Mantova: Desconocido tesoro entre aguas
24
Jun

Mantova: Desconocido tesoro entre aguas

La vida de un viajero suele medirse en kilómetros. La nuestra, en experiencias. En ambos casos, el viaje más lejano que jamás podríamos emprender es aquel hacía el conocimiento. Hacía el descubrimiento de los orígenes de nuestros hábitos, tradiciones y cultura.

Así, pues, conocer la proveniencia de los ingredientes que consumimos a diario, o de aquellos que ansiamos degustar, nos permiten dar la vuelta al mundo, en solo un minuto. Sesenta segundos, en efecto, son suficientes para establecer si amaremos o, por lo contrario, detestaremos ciertos platos. Nuestro paladar determina nuestras emociones. ¿Nos dejará la ciudad de Mantova un buen sabor de boca? ¡Vamos a comprobarlo¡

Ubicada en la porción sur-este de la región de Lombardía, casi al confín con la Emilia Romagna y el Véneto, Mantova se presenta como una de las joyas más bonita de la época del renacimiento italiano. La ciudad, en efecto, se extiende como una península que se asoma sobre la superficie de tres lagos artificiales, definidos superior, inferior y lago entre medio, que fueron construidos para la defensa y la protección de la zona. Esta hermosa peculiaridad convierte a Mantova en un lugar realmente espectacular, como si la ciudad surgiera de las mismas aguas y nos devolviera el fascino más conocido de otra preciosidad italiana, Venecia.  

Aunque menos glamurosa que esta última y, por esto, menos popular, la belleza de Mantova no defrauda. Todo lo contrario. Este lugar sorprende al visitante de mil maneras distintas, empezando por las anécdotas de su pasado. Ya en otras ocasiones hemos tenido la oportunidad de verificar la íntima, y especial conexión que los italianos entretienen con la música lírica y la sinfónica. Una vez más, esta estrecha relación  queda comprobada gracias al testimonio del compositor veneciano, Antonio Vivialdi, quien encontró en la gracia, y en las sugestiones de Mantova, la inspiración para componer la conocida obra musical, Las cuatro estaciones. Fundada, presuntamente, en el siglo V a. C., Mantova conserva todavía trazas de la civilización etrusca. Sin embargo, la temporada de su máximo esplendor se consiguió bajo el dominio de la poderosa familia de los Gonzaga, quienes convirtieron este centro en uno de los más destacados del renacimiento italiano. La profunda pasión por las bellas artes, en efecto, impulsó a los Gonzaga a reunir a sus órdenes a los artistas más admirados de la época.

Así fue cómo importantes iconos de la pintura italiana, como Andrea MantegnaGiulio Romano, estuvieron compartiendo una temporada de intensa actividad en esta prestigiosa localidad. A testimonio de la presencia de estos virtuosos talentos, Mantova cuenta con numerosos edificios realizados con refinada belleza. Además, puede presumir de preciosos escenarios que casi nos devuelven a otra época. En este sentido, es difícil resistirse a la sensación de no estar haciendo parte de un cuadro. Una hermosa pintura en la cual el visitador deja de ser espectador, para convertirse en un componente más de este paisaje tan sugestivo. Así, pues, entre los primeros lugares dónde perderse, encontramos el Palazzo Ducale.

Situado en la zona norte de la ciudad, este espectacular edificio cuenta con 500 salones, galerías, patios y jardines que se extienden a lo largo de 35 mil metros cuadrados. Esto lo convierte, prácticamente, en una ciudad-palacio en la cual no hay que perderse los cuadros del famoso pintor Pisanello. Asimismo, el Duomo, conocido también como Catedral de San Pedro, ofrece un espectacular conjunto de diferentes estilos arquitectónicos: el campanario románico, la fachada neoclásica y las columnas internas de orden corintio. Muy importante también es la basílica de San Andrea, en la cual es posible admirar los legados que han dejado en su etapa Mantovana Andrea Mantegna y Correggio. Imprescindible, además, es el llamado Palacio del Té. Una impresionante villa, auténtica obra maestra del pintor y escritor Giulio Romano, quien la ideó como lugar de ocio y actos oficiales del príncipe Federico II Gonzaga. Así, pues, parece hasta superfluo comentar que Mantova, junto con la localidad de Sabbioneta, fue nombrada, en  el julio del 2008, como lugar  protegido por la UNESCO.

Mantova

 

Las maravillas de esta ciudad, como es fácil intuir, no se limitan solo a los tesoros arquitectónicos y paisajísticos. Pancetta, coppa, lardo, salame son solo algunos de los cortes de fiambres disponibles en la zona. Y hechos populares por las recetas que los acompañan. A triunfar en las mesas de las casas Mantovanas son los populares gnocchi de pan, llamados capunsei. Estos son exquisitos buñuelos de pan, fritos en manteca de cerdo y servidos con caldo o enriquecidos con mantequilla fusa y salsa de tomate. Entre los primeros, además, resulta imposible resistir a la tentación de pinchar el tenedor en un plato de agnolini. Esta pasta rellena al huevo, estirada pacientemente a mano, se prepara con carne de ternera, pollo, pan rallado y una generosa porción de queso Grana Padano, con una espolvoreada de nuez moscada. Otro plato muy conocido son los tortelli di zucca. Auténtico vicio gastronómico, en esta sugerente versión Mantovana, la calabaza viene puesta al horno y acompañada con un toque de mostaza y pepitas de amaretti, deliciosas galletas a base de pasta de almendra. ¡Altamente adictivos!

Aunque, es justo recordar que una versión algo distinta, pero divertida, con forma de corazón y rellena de queso ricotta, es la que proponemos en la cocina de La Tagliatella. Los nuestros son los cuore di zucca, ¡buonissimi! Asimismo, los amantes del postre encontrarán en la tarta sbrisolona el final perfecto para concluir su comida. Esta es una receta típica, de origen campesina, que en pasado se preparaba con  mezclas de harinas de maíz, manteca de cerdo y avellanas. Hoy en día, algunos de estos ingredientes  han sido sustituidos por opciones más “refinadas”: la mantequilla viene ahora preferida en lugar de, la más calórica, manteca de cerdo; mientras que las avellanas, más económicas, han dejado sitio a las almendras. Ahora que nuestra visita por Mantova ha llegado a su fin, disponemos de todos los elementos para contestar a la pregunta que nos hemos planteado al principio. Así, pues, dejamos  esta ciudad no solo con un óptimo sabor de boca, sino también con ganas de volver y repetir esta intensa experiencia gastro-cultural que, por un día, nos ha hecho vivir como auténticos personajes del renacimiento.

Acabamos de descubrir otro pequeño tesoro italiano, que impresiona y enamora a primera vista. Con estas nuevas instantáneas, nos marchamos y abandonamos definitivamente la región de Lombardía, para dirigirnos hacía el norte. Nuestro siguiente destino será el Trentino Alto Adige, situado en la frontera con Austria y Suiza. Esta región se caracteriza por ser territorio de encuentro entre el mundo nórdico y las tradiciones latinas, una mezcla muy peculiar, como mínimo.

45.1564168, 10.7913751

Mantova

Mantova, es una ciudad italiana que se encuentra en la región de Lombardía. Está rodeada en tres de sus lados por el río Mincio. Centro agrícola y turístico, posee fábricas que producen maquinaria agrícola, fertilizantes, muebles, calzado y juguetes. Es el escenario de la ópera Rigoletto.

Población: 48.366 hab.

Superficie: 63,97 kmª