Massa, tradición en estado puro
02
Nov

Massa, tradición en estado puro

A resguardo de los Alpes Apuanos y los Apeninos Emilianos, Massa, la capital de la provincia de Massa-Carrara, se ofrece como parada alternativa a las rutas habituales de la Toscana. De origen romano y con un pasado medieval apreciable en su casco histórico, Massa debe su origen al antiguo sistema de distribución de las tierras agrarias, denominado en la región como “Massa”. Así ha llegado hasta nuestros días, y para comenzar a descubrirla te recomendamos partir desde la Piazza Garibaldi, el epicentro de esta encantadora ciudad.

Aquí encontramos el primer y más importante monumento que visitar: La Catedral de San Cerbone. Bella en su singularidad, la catedral se caracteriza por una planta ligeramente oblicua y es un claro ejemplo del románico pisano. Su construcción, iniciada en 1228 y culminada en el 1287 con elementos góticos, pertenece al período de mayor esplendor y estabilidad de esta ciudad: Entre 1225 y 1335. Asimismo ocurre con el Palazzo del Podestá (actual Museo Arqueológico), el Palazzo Comunale (sede del gobierno de la ciudad) y el Palazzo dell’Abondanzza, hoy empleado para diferentes eventos culturales. Todos ellos edificios civiles construidos en otro material habitual de esta región de la Toscana, el travertino.

Catedral Massa

 

Dirigimos nuestros pasos a la Fortaleza Malaspiniana, denominada así por la influencia que tuvo en esta ciudad la dinastía de los Malaspina por la que Massa recuperó, a mediados del siglo XVIII, parte del esplendor perdido por años de guerras y epidemias. De esta fortificación, a la que se accede por la Porta alla Sicili, se mantienen en pie la Torre del Candeliere, también conocida por los lugareños como el Campanone, y el arco Senese, que une la zona de la Massa Vecchia con la Massa Nuova.

Precisamente aquí, en la zona alta, se puede profundizar en la importancia que ha tenido la minería en esta región haciendo una visita al Museo de Arte e Historia de la Minería, en el Palazzeto delle Armi del siglo XV, hacer una breve parada en la Iglesia de San Pietro del siglo XII o terminar el día en el Parco de la Rimembranza, creado en 1924, en conmemoración de los soldados caídos durante la I Guerra Mundial. Puede ser un emotivo cierre a la visita de esta acogedora ciudad medieval.

Qué comer en Massa

Ahora bien, en este itinerario, resultará inevitable no dejarse tentar por los magníficos productos de una tierra fértil y que tienen como ingredientes estrella al aceite de Oliva y sus vinos elaborados con excelentes uvas, como el vino Monteregio con DOC. No obstante, sus carnes y en general sus productos hortofrutícolas destacan igualmente por su calidad. Con ellos se elaboran platos deliciosos de larga tradición y con los que seguro revivirás recuerdos de esa cocina della Mamma.

Con la llegada de los meses fríos, la Toscana no deja de sorprender con sus sabrosos caldos. De hecho, si te animas a visitar Massa en esta época del año, podrás entrar en calor por ejemplo con unos fagioli all’ucceletto, un sencillo guiso de legumbre, hecho con alubias de la variedad canela, salsa de tomate aromatizada con salvia que, a veces, se acompaña de una salchicha. Asimismo, los emblemáticos taglierini e i fagioli pueden considerarse casi un plato de cuchara ya que se trata de una pasta alargada, similar a los tagliatelle, de 2 o 3 cm de grosor, que se elaboran en un guiso acompañado de habas y se toma acompañado de un caldo espeso.

Lasagna

 

Pero si te gustan los clásicos de la cocina italiana, la lasaña tordellate es tu plato. Además, descubrirás que protagoniza buena parte de las cartas de los restaurantes de Massa. El término tordellate se debe a que se sirve sin seguir la clásica estructura de una lasaña, es decir, capa sobre capa, sino que se presenta deshecha, en un estilo muy “casero”. En este caso, suele ser de carne (un ragú de cerdo o ternera), hecho piano piano que no querrás que termine. Tampoco puedes dejar de probar los tortelli rellenos de carne (por lo general de ragú de lomo de cerdo, que son una magnífica opción de pasta ripiena) tanto si tienes ocasión de degustarla en esta ciudad medieval como si pruebas los raviolis de carne de nuestra carta. Su sabor te transportará de inmediato.

¿Y a qué dulce sabe Massa? Pues si recalas en esta ciudad, seguro que te sientes atraído por el aspecto y el olor de la spongata, un milhojas relleno de mermelada y frutos secos, muy típico de la tierra que recibe ese nombre por el aspecto esponjoso e irregular de su superficie. Su origen, de raíz hebrea, se remonta al año 1454 cuando se cuenta que fue enviada como regalo al Duque Borso D’Este, pero además, el compositor Giuseppe Verdi la denominó como una obra maestra al probarla en 1867. Y aunque tradicionalmente se degusta a partir del Día de Todos los Santos y en Navidades, cualquier época es buena para dejarse tentar por su relleno a base de miel, mermelada, piñones, nueces y fruta escarchada. Sencilla en su exterior y deliciosa en su interior, posee tantas capas como la sorprendente Massa-Carrara. ¿Te vas a perder la siguiente parada? 

44.2213998, 10.0359661

Massa-Carrara

En la frontera entre Liguria y Emilia Romagna se sitúa la provincia de Massa-Carrara, un enclave único entre la costa del Mar de Liguria y los Alpes Apuanos, en el bello paisaje de la Lunigiana

Población: 69.226 hab.

Superficie: 94,13 kmª