Nápoles y sus cuatro fortalezas
28
Jul

Nápoles y sus cuatro fortalezas

Como puerto de gran relevancia histórica en las rutas comerciales, Nápoles ha sido una ciudad blindada por fortalezas con carácter defensivo. De hecho, la ciudad cuenta con cuatro castillos, cada uno de ellos con diferente personalidad y es ahí donde radica su riqueza patrimonial y, por extensión, el reconocimiento de esta ciudad italiana como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Un buen punto de partida para empezar a conocerlos es el Castello dell’Ovo, actual sede de exposiciones y congreso, construido en el siglo XII por los normandos en la pequeña isla Margarita, que queda unida por un pequeño puente a tierra.

Castillo Maschio Angioino

Pero si hay un castillo que tiene fama en la ciudad de Nápoles ése es el Castello Nuovo o Castillo Maschio Angioino que fue mandado construir por Carlos I de Anjou en 1270, primero como fortificación estratégicamente situada en el puerto y también como residencial real, en la misma explanada de la Plaza del Municipio y cerca de la Plaza del Plebiscito. El castillo recibe el apelativo de Nuevo porque entonces, en la ciudad de Nápoles, ya existían otros dos castillos: por un lado, el Castillo del Huevo y el Castillo Capuano, que igualmente se construyó como fortaleza y más tarde se convirtió en residencia de la nobleza. Además de encontrarse bajo el dominio de la Casa de Anjou el Castillo Nuevo también cayó en el poder de Alfonso de Aragón en 1443 hasta que en el siglo XVIII y con Carlos de Borbón – Carlos III de España – se acabó la función de este castillo como residencia real.

Tras estos, el último castillo por visitar en Nápoles se encuentra en el barrio de Vomero, ubicado en la parte alta de la ciudad. El Castillo de San Telmo, cuya construcción se remonta al 1275, aunque ha sido en gran parte reconstruido en el siglo XVI. Justo al lado de la fortificación se encuentra la Cartuja de San Martino, del siglo XIV que en la actulidad acoge el Museo de San Martino con una buena muestra de belenes, muy populares en la ciudad de Nápoles. Desde aquí basta asomarse para disfrutar de unas fantásticas vistas de toda la ciudad extendiéndose hacia el golfo, el Mar Tirreno y el Vesubio a lo lejos. Además, desde este enclave adentrarse por este barrio, edificado en el siglo XIX y salpicado de edificios palaciegos y restaurantes es un buen lugar para llenar el estómago.

Gastronomía de Nápoles

Las gastronomía napolitana aúna lo mejor del campo con la mejor materia prima procedente del mar y por eso, en las mesas de sus habitantes no pueden faltar delicias como los pescados fritos (anchoas, calamares) a la plancha o bien escalfados. La frescura del pescado descargado en el puerto a diario favorece una dieta 100% mediterránea y llena de sabor. Aunque en esta provincia también abundan otros manjares y algún que otro pecado en sabor de dulce. Y es que la repostería napolitana tiene una dilatada fama de la que resulta casi imposible huir sin caer en su tentación.

Lasagna Tradizionale

Si tu gusto es más de salado, adéntrate en la cocina de platos acompañados de una salsa italiana que es todo un clásico: el ragú con salsa de tomate. Lasaña, vermicelli, rigatoni o espaguetis, casi cualquier pasta larga  corta, a menudo se acompañan de esta deliciosa e irresistible salsa que conquista cualquier paladar. Además, una buena forma de completarla es con una ensalada Caprese, que como indica su nombre es originaria de la isla de Capri, y se acompaña con tomate, albahaca fresca y la mozzarella de búfala de Denominación de Origen Protegida.

Ahora, para cerrar una estupenda visita a Nápoles, no olvides disfrutar de un buen café napolitano acompañado de algunos de sus dulces estrella. Como el babá napolitano, unos bollitos esponjosos rellenos de crema y bañados en licor de ron; la pastiera, una torta muy habitual en Pascua que lleva frutas confitadas y queso ricota; y por último la sfogliatella, una masa de hojaldre, rellena de crema dulce que habitualmente suele ser de queso ricota, aunque es fácil encontrarla en otros sabores como el limón, la vainilla o la canela. Y para rematar, prueba aquí el limoncello, ese licor a base de limón que emplea los mejores ejemplares de la costa amalfitana, en concreto de Sorrento, en la misma provincia de Nápoles.

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Nápoles y sus cuatro fortalezas

Situada al sur de Italia, Nápoles se encuentra en el Golfo del Mar Tirreno mirando hacia el volcán Vesubio desde las cuatro fortalezas que blindaron esta ciudad portuaria, de gran peso comercial. 

Población: 972.212 hab.

Superficie: 117,27 kmª

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