Pistoia, la pequeña Florencia
18
Ene

Pistoia, la pequeña Florencia

Empequeñecida al lado de otras ciudades con más renombre de la Toscana, Pistoia pasa desapercibida en la mayoría de los circuitos turísticos. Pero esta ciudad, elegida Capital de la Cultura en 2017 y situada entre Florencia y Lucca, es una parada obligatoria y sorprendente. Empezando por el conjunto monumental de la plaza del Duomo, un buen punto de partida para iniciar la visita. Precisamente la catedral, originaria del siglo XI, está dedicada a la figura del obispo San Zeno y alberga en su interior las reliquias de San Jacobo en un llamativo altar de plata y estilo gótico, obra maestra de orfebreía de Brunelescchi, que es sólo una muestra de la mezcla de estilos que reúne el edificio de origen romano.

Junto al Duomo y en su lado izquierdo se sitúa el Campanile, una torre de origen longobardo de 67 metros de altura y 200 escalones, coronada por una cúspide del siglo XVI. En el flanco derecho se sitúa el Baptisterio de San Giovanni in Corte, el otro edificio de origen religioso que, en la actualidad, ha perdido esa función para convertirse en un espacio cultural.  Como otros edificios similares, el Baptisterio de Pistoia se levanta sobre una planta octogonal y aunque data del siglo XIII prevalece el estilo gótico pisano bicromado de la fachada, elaborada en mármol verde y blanco de Prato. Por último, merece la pena detenerse en el Palacio de los Obispos, levantado sobre una arcada de estilo gótico y en cuyo interior se pueden conocer las raíces etruscas y romanas de la ciudad.

pistoia catedral

 

Por último, y antes de saborear Pistoia, hay que ver la Piazza della Sala, el otro corazón de la ciudad. Aquí se desarrolla una activa vida cultural y social gracias a la ubicación del mercado principal, tiendas de gran tradición histórica y los numerosos restaurantes de la zona.  En el centro de la plaza se encuentra “il Leoncino” un pozo de mármol en torno al cual tiene lugar el mercadillo desde hace siglos. Igualmente, aquí se encuentran el Palazzo del Podestá o de Justicia, y el Palazzo di Giano, sede del gobierno de la ciudad desde 1294. La Piazza della Sala es un estupendo lugar para tomar un capucchino a primera hora de la mañana o para abrir el apetito degustando algún vino en algunas de las muchas enotecas que puedes elegir.

Gastronomía de Pistoia, la montaña como protagonista

La ubicación de Pistoia, cerca de los montes Apeninos, influye de manera notable en la gastronomía de esta ciudad de la Toscana. La mayoría de recetas locales se basa en una cocina popular, elaborada con ingredientes de origen humilde procedentes de las colinas circundantes y los bosques de esta tierra que dan por ejemplo setas y castañas, dos protagonistas fundamentales de las despensas locales. En definitiva, una materia de primerísima calidad con la que se elaboran platos de larguísima tradición y que no puedes dejar de probar en una visita a Pistoia.

Para abrir el apetito lo mejor es empezar por unos antipasti típicos de la región, como es la fettunta un simple y delicioso pan frito con excelente aceite de oliva virgen extra de DO y un toque de ajo y orégano. Igualmente, una buena elección sería empezar con una degustación de crostini de fegatini, elaborados con un paté de hígado de pollo untado sobre el pan o la famosa finocchiona, un embutido de Indicación Geográfica Protegida (IGP) de la Toscana elaborado con carne picada de cerdo aderezado con hinojo, - de ahí su nombre -, similar al salami.

gatronomia pistoia

 

Ahora, para entrar en calor en estos meses fríos de invierno, una excelente sugerencia es uno de los platos estrella de la cocina pistoiese: El Carcerato o la sopa del preso. Se trata de un plato con mucha historia que se remonta a la Edad Media y cuyo origen se encuentra en las cocinas de la Cárcel de Santa Catalina en Brana donde era habitual darles a los presos una sopa elaborada con pan duro y las sobras que procedían del matadero aledaño a la cárcel. Hoy, esta sopa se sigue elaborando con ingredientes simples como el pan blanco toscano remojado en agua, el brodo o caldo de carne y el rigaglie, las tripas de la ternera, a las que a veces, se añaden verduras de la región. Pero si no estás preparado para saborear este reconfortante plato de cuchara, puedes optar por los tradicionales papardelle con salsa de liebre o los macarrones con salsa de pato, muy habitual de la Toscana y dos platos clásicos que puedes probar con otras salsas de nuestra carta.

Para poner el colofón a esta primera visita a Pistoia es imprescindible dejarse llevar por los sabores dulces y el aroma a montaña que ofrece esta tierra. De hecho, la castaña es uno de los ingredientes principales y con ella se elaboran postres y dulces como sus famosos necci o crêpes de harina de castaña rellenos de queso ricota que puedes encontrar en muchos puestos callejeros de la ciudad. Pero si quieres darte un homenaje, recomendamos el berlingozzo, un esponjoso bizcocho muy habitual del período de Carnaval que se decora por encima con virutas de colorines azucaradas. Seguro que repites, igual que otra visita a Pistoia.