Pordenone, arte y progreso industrial
11
Nov

Pordenone, arte y progreso industrial

No fue hasta el 1314, gracias a la prosperidad de los comercios fluviales, cuando se confirió a Pordenone el estatus de ciudad. Esta pequeña pero dinámica localidad del Friuli Venecia Giulia sufrió mucho antes de convertirse en capital de provincia. La ciudad, en efecto, fue golpeada por muchas pestilencias y epidemias que, en el 1630, culminaron con la muerte de casi la mitad de su población. En la actualidad, Pordenone, ya completamente recuperada de su áspero pasado, es considerada una ciudad fresca y moderna, empeñada a desenvolver un importante papel para la promoción de la cultura de la innovación tecnológica.

Su desarrollo, en efecto, está íntimamente relacionado al éxito económico que alcanzaron  muchas de las industrias presentes en su territorio. Así, pues, a partir del 1840, a sus alrededores ya habían surgido muchas fábricas que producían algodón y que flanqueaban a otros numerosos establecimientos que se dedicaban a la producción de papel. Asimismo, la introducción de la energía eléctrica, ocurrida en el 1888, produjo una significativa modernización de los implantes cuya tangible consecuencia fue un incremento en la producción industrial. Sin embargo, los daños que sufrió Pordenone a lo largo de la primera guerra mundial, a los que hay que sumar la crisis del 1929, arrodillaron completamente el sector del algodón, condenándolo a un declino del cual nunca se habría levantado.

Por lo contrario, después de la segunda guerra mundial, la Zanussi, ahora parte de la multinacional sueca Electrolux, que hasta entonces era una modesta empresa de producción de cocinas con alimentación a leña o gas, se convirtió en un coloso europeo en el campo de los electrodomésticos, llegando a ser fuente de sustento de muchos de los habitantes de Pordenone. Así, desde la década de los ‘60, la floridez económica de la que goza la ciudad está representada por las industrias dedicadas a la fabricación de muebles y de los electrodomésticos, de fama internacional.

Existe, además, una curiosa “leyenda” que describe a las mujeres de Pordenone como a las más emancipadas de Italia. Que sea una mentira o la verdad, lo cierto es que la componente femenina ha representado un factor crucial para el desarrollo de la ciudad. A finales del siglo XIX, en efecto, durante los años prósperos del cultivo del algodón, el trabajo desempeñado en los campos venía realizado casi únicamente por las mujeres. Esta condición permitió a las jóvenes de los alrededores de Pordenone de convertirse en las primeras mujeres en liberarse de la subordinación de la familia patriarcal, considerada en aquel entonces como la única estructura familiar posible. Gracias a sus trabajos fuera del hogar, pues, se instauró una situación completamente novedosa, que lentamente desembocó en la formación de una nueva conciencia social. Las mujeres, finalmente, empezaron a ver reconocida su autonomía laboral.

Por todo esto, Pordenone, resulta ser un lugar lleno de inspiración, enmarcado por admirables ejemplares artísticos. Así, la avenida principal de “Corso Vittorio Emanuele II” representa un maravilloso ejemplo del gótico-renacentista, con frescos en los muros de los Palazzo Ricchieri y Gregoris. Mientras que el “Corso Garibaldi”, otra arteria fundamental de la ciudad, ofrece al turista un espléndido grupo escultórico, escenificando la “Virgen y el Niño”, firmado por el artista Donato Casella. También no hay que dejar escapar la oportunidad de visitar la Catedral de San Marcos, en estilo románico -gótico, que contiene la “Madonna della Misericordia” y el hermoso fresco de San Rocco, junto a su inseparable perro, ambos de Giovanni Antonio de Sacchis, conocido como “il Pordenone”.

Asimismo, la cocina de Pordenone sabe conquistar a los comensales que decidan saborear sus recetas más populares. Desde el jamón San Daniele, el equivalente italiano de nuestro jamón serrano, a los primeros platos elaborados con exquisita delicadeza, encontramos los gnocchi de ricotta ahumada. Esta sabrosa variedad viene preparada con queso cremoso ricotta, en lugar que las clásicas patatas, lo que confiere una textura aún más suave.

 

Asimismo, un plato extraordinario, es el caldo de polenta con pitina. La pitina, conocida también como petuccia, es una albóndiga preparada con carne ahumada típica de la zona de Pordenone. La misma está compuesta por carne picada de cabra, oveja, cerdo y también gamusa aromatizada con sal, pimienta, ajo y otras hierbas finas. Para terminar, el todo viene servido en unos moldes cubiertos por una ligera capa de harina de maíz. ¡Una auténtica delicia!

Nuestro recorrido por la región del Friuli Venecia Giulia nos ha dado la oportunidad de conocer paisajes y rincones de la Italia más nórdica, una faceta más de esta península maravillosa que cambia, como si de un camaleón se tratara, a medida que nos acercamos a los mares del sur. Ahora bien, las puertas de nuestro siguiente destino nos esperan abiertas para acogernos en Veneto. Esta representa la octava región más grande de Italia, con una larga tradición vitivinícola y una excelente reputación turística, por contar con Venecia como su capital.

¡Andiamo!

45.9563684, 12.661452

Pordenone

En el 1968 Pordenone se volvió capital de provincia. Hasta entonces era parte integrante de la provincia de Udine. Desde el 1974 es sede de la diócesis de Concordia-Pordenone. En los últimos años se instaló en la ciudad una sede de la Universidad de Udine y de la Universidad de Trieste. En el 2002 inició sus trabajos el Polo Tecnológico de Pordenone para promocionar la cultura de la innovación en las empresas de los alrededores.

Población: 50.538 hab.

Superficie: 38,23 kmª