Prato, una ciudad de museos
15
Feb

Prato, una ciudad de museos

Prato no podía, ni puede, dejarse atrás sin dedicar un tiempo a la inmensa riqueza patrimonial que esconden sus museos, empezando por el Museo del Tejido, ubicado en una bella fábrica textil del siglo XVIII dentro de la muralla medieval. El museo, nacido en 1975 gracias a la generosa donación de más de 600 piezas del coleccionista Loriano Bertini, es un fiel reflejo del motor económico que la industrial textil ha dado a esta ciudad durante más de 800 años. Actualmente el museo es todo un referente en Italia con más de 6.000 muestras de tejidos y prendas procedentes de diferentes culturas y épocas que abarca ejemplares de a.C y desde los siglos V d.C hasta hoy. Además de su colección permanente el museo ofrece muestras temporales de vestuario de cine, piezas históricas o de diseñadores de moda actuales.

Museo tejido Prato

Foto vía:  Studio Marco Mattei Architetto

Pero si lo tuyo no es la moda, Prato también tiene otras alternativas como el Museo de Ciencias Planetarias, considerado el más importante de Italia. Dicho museo alberga una amplia y variada colección de unas 5.300 muestras de minerales y meteoritos, además de hacer un interesante recorrido desde el nacimiento del universo, el sistema solar y la Vía Láctea. Y como ciencia y arte no están reñidos, otro museo imprescindible de la ciudad es el Museo de Pintura Mural, ubicado en el bello complejo del Convento de Santo Domingo. Inaugurado en 1974 se trata del primer museo dedicado exclusivamente a frescos, sinopias (diseños preparatorios para frescos) y otras pinturas murales de los siglos XIV-XV procedentes del territorio pratese.

Y para los amantes del arte contemporáneo lo mejor es dejarse caer por el Centro de Arte Contemporáneo de Luigi Pecci. Desde que abriera sus puertas en 1988 este centro de arte, construido en honor al hijo del industrial pratese Enrico Pecci, acoge cerca de 1.000 trabajos de diferentes tendencias artísticas desde la década de los 60 hasta hoy. Pintura, escultura, instalaciones, videoarte, trabajos en papel, artes gráficas, libros artísticos, fotografía… Todos tienen cabida en los más de 3000 m2 de espacio dedicados a su colección permanente y otras exhibiciones temporales. El edificio original, obra de Italo Gamberini, se transformó en 2016 gracias a la extensión futurista que realizó el arquitecto Maurice Nio. El resultado es un espacio multidisciplinar en el que el arte y el entretenimiento están asegurados.

La contundente y dulce gastronomía de Prato

Devorar tanto arte en esta ciudad te abrirá el apetito gastronómico. Y es que como ya vimos en la anterior parada, la pertenencia de Prato a la provincia de la Toscana garantiza productos de primera calidad, (muchos con DOP), y platos de larga tradición elaborados con ingredientes humildes. La gastronomía de Prato va más allá de sus tradicionales guisos. Aquí los platos elaborados con carnes son un sello de identidad de la provincia. Ahora, si por algo te quedarás con un recuerdo dulce de Prato es sobre todo gracias a su amplia y afamada repostería.

Para empezar a entrar en calor lo mejor es buscar en alguno de los restaurantes, trattorias del centro de la ciudad en cuyos menús te toparás seguro con un plato muy reconocible de su gastronomía: Las salchichas de Prato con cavolo nero. Esta col típica de las tierras de la Toscana se emplea en esta receta muy fácil y rápida de hacer, ya que se trata de rehogar la verdura en aceite de oliva junto con las salchichas frescas de carne de cerdo, un poco de vino blanco, pimienta, ajo y sal. Un plato sencillo pero delicioso. Al igual que el stracotto di manzo que, aunque requiere más tiempo de preparación, es todo un clásico del recetario toscano. Consiste en un estofado de carne de ternera hecho piano piano con una salsa de verduras que lleva tomate, zanahoria y apio, perfecta para rebañar con el Bozza, el irresistible pan de Prato.

Catuccini

 

Por último, no puedes abandonar esta bella ciudad medieval sin dejarte tentar por su larga de lista de dulces y su maravillosa repostería. Como los biscotti di Prato, muy parecidos a los cantucci, que llevan en su receta harina, huevo, azúcar, almendras y piñones. Se tratan de unas galletas secas y duras cuyo origen se remonta al siglo XVIII como así consta en un manuscrito de Baldanzi encontrado en la provincia de Prato. Lo ideal para degustarlas es con el famoso Vin Santo, el vino dulce italiano habitual de postres.

Pero si buscas algo más esponjoso tu postre es la torta Mantovana, un bizcocho muy habitual del período de Semana Santa con sabor a almendras que también encontrarás en otras épocas del año. Ahora, si quieres rematar con una obra de arte de la repostería tienes los pesche alla pratese. Creados por el maestro repostero Paolo Sacchetti, se trata de un dulce que se asemeja en forma al melocotón elaborado con masa esponjosa de brioche empapada en licor dulce de Alkermes que se coloca a modo de sándwich y va relleno de una irresistible crema pastelera con aromas a vainilla, miel y naranja. Repetirás seguro, igual que una visita a esta bonita y sorprendente ciudad.