Trento y las recetas del "concilio"
26
Ago

Trento y las recetas del "concilio"

“Trentatre trentini entrarono a Trento e tutti e trentatre trotterellando”. Lo que significa, en su traducción al castellano: “Treinta y tres personas entraron en la ciudad de Trento y todos los treinta y tres troteando”. Aunque este popular trabalenguas italiano, como muchos otros, parece carecer de significado y solo resultar divertido por su musicalidad, en realidad, define y devuelve la instantánea de una ciudad extremadamente interesante. Elegida como sede del histórico Concilio, que dio origen a la famosa Contrarreforma, Trento nos presenta los ingredientes que la han convertido en un destino maravilloso.

Situada al sur de la provincia de Bolzano, en comunión con la zona histórico-geográfica del Trentino, esta localidad se halla en una tierra salpicada de montañas y valles, rodeada por un patrimonio natural de inestimable valor. Desde los Alpes hasta los Dolomitas, pasando por los famosos “Montes Pálidos” que, irradiando los reflejos del Sol, nos regalan postales sencillamente inolvidables.

La historia de Trento se remonta a la época romana, a los pies del espolón rocoso del Doss Trento que se erige en la orilla derecha del río Adigio. Así pues, el antiguo núcleo de la ciudad se edificó en el lado opuesto del río y en época medieval se construyó una muralla alrededor. En el año 1000, gracias al emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Conrado II, que fue responsable de la fundación del principado obispal, la ciudad empezó su escalada como centro religioso de notable relevancia. Tanto es así que aquí, en el 1545, tuvo lugar el famoso Concilio de Trento destinado a culminar en la Contrarreforma. La elección de establecer en Trento la sede para la celebración de esta importante reunión demostró ser muy ingeniosa. La ciudad, en efecto, era italiana y no se hallaba muy lejos de Roma pero, al mismo tiempo, quedaba dentro de los límites del Imperio Romano Germánico, detalle que la Iglesia esperaba aprovechar para negociar con los reformistas y los protestantes el fin del cisma religioso. Sin embargo, quedó claro desde el principio que esta asamblea, en realidad, no pretendía celebrar una unión, sino que había sido convocada para reforzar aquel sector de la Iglesia católica más fiel al poder de Roma.

Así, tras 18 años y a merced de los azares de la política, siendo incluso suspendido en dos ocasiones (la segunda de las cuales durante 10 años), el concilio finalizó el 4 de diciembre de 1563. Fue precisamente en el siglo XVI cuando Trento gozó de su máximo esplendor, debido principalmente a la influencia que algunos obispos ejercieron para promover la construcción de nuevos y elegantes edificios e iglesias.

Si bien es cierto que la región del Trentino nunca llegó a desempeñar un papel predominante en la tradición gastronómica italiana, también es cierto que Trento, por lo contrario, supo aprovechar la oportunidad y aprender a sacar partido incluso de un suelo pobre. Así pues, el famoso Concilio obligó a los más altos mandatarios de la iglesia católica a residir durante años en la ciudad y éstos no dejaron pasar la oportunidad de venir acompañados por sus mejores cocineros. De esta manera, los “nuevos habitantes” se convirtieron en una fuente de riqueza, capaz de sacar algo de sustento a la zona, así como alguna que otra receta que ha logrado resistir el paso de los siglos. En este sentido, entre los platos que se han hecho más populares, encontramos los deliciosos gnocchi a la ricotta ahumada, o con ciruelas, el pollo relleno a la trentina, la pasta con alubias y el pastel de macarrones.

 

En esta zona, además, las patatas están consideradas como las reinas de la cocina, siendo consumidas en forma de knödel (albóndigas) o gnocchi. Otra especialidad muy apreciada es la zuppa di crauti, también llamada sopa de chucrut, que viene preparada con col fermentada, nata fresca y servida con torreznos y costrones de pan. Asimismo, en las mesas de Trento el pan ocupa un lugar muy especial. Además del tradicional pan negro, confeccionado con harina de trigo y centeno, también se encuentran especialidades como el schüttelbrot o los paarln de centeno y levadura madre, horneados siempre de dos en dos.

En cuanto a las bebidas que acompañan estos platos, en Trento, además de los vinos locales, también la cerveza resulta muy apreciada. Las claras aguas de los Alpes y la posibilidad de almacenar en invierno el hielo que se utiliza durante el verano para refrescar las bodegas, ofrecen las condiciones ideales para la producción cervecera, cuya tradición se remonta al siglo X. Así pues, a 86 km de esta ciudad se ubica la localidad de Merano, que en el 1857 fundó la popular cervecería Forst (“foresta” en alemán) y que se mantiene desde entonces como una verdadera institución, fabricando cada año alrededor de 700.000 hectolitros de cerveza fina.

Historia, arte, cultura, naturaleza y diversión para los amantes de los deportes de invierno, han hecho de Trento un maravilloso destino, también conocido por su prestigiosa sede universitaria. Por todo esto,Trento, ¡merece la pena!

Moviéndonos ahora hacía el noreste de la península italiana, nos preparamos para nuestra siguiente incursión, que realizaremos en la región de Friuli Venezia Giulia. Situada en la frontera con Eslovenia y Austria, en Friuli Venecia Julia se asoma sobre el mar Adriático, y está rodeada por altas montañas que ofrecen al visitante paisajes de lo más variados y sorprendentes.

¿Preparados?

46.0747793, 11.1217486

Trento

Situada al sur de la provincia de Bolzano, en comunión con la zona histórico-geográfica del Trentino, esta localidad se halla en una tierra recubierta de montañas y valles, rodeada por un patrimonio natural de inestimable valor. Desde los Alpes hasta los Dolomitas, pasando por los famosos “Montes Pálidos” que, irradiando los reflejos del Sol, nos regalan postales sencillamente inolvidables.

Población: 117.307 hab.

Superficie: 157 kmª