Turín: Primera capital de Italia
23
Jul

Turín: Primera capital de Italia

En una región eminentemente rural como es el Piamonte, sorprende encontrar una ciudad tan majestuosa y a la vez tan industrializada como Turín. Por sus calles se respira la cultura y la historia de una gran ciudad que ha sido estandarte del progreso italiano durante siglos. Sus museos de arte, sus restaurantes, sus iglesias, sus palacios, sus parques y sus jardines evocan la riqueza y la prosperidad de la que Turín lleva gozando tanto tiempo.

La capital del Piamonte, fue fundada por el Imperio Romano como Julia Augusta Taurinorum. En seguida pasó a llamarse comúnmente sólo Taurinorum, para acabar teniendo el nombre con el que la conocemos hoy en día. Tras siglos de dominio romano, la ciudad fue conquistada por bizantinos, lombardos y francos. En 1559 se convirtió en la capital del reino de Saboya, en 1713 pasó a ser capital del reino de Cerdeña y finalmente fue capital del reino de Italia entre 1861 y 1865. En 1848 Turín era la capital del único estado italiano que no estaba dominado por extranjeros. Fue la ciudad que lideró en este mismo año la primera la Guerra de la Independencia que sentaría las bases de la nación italiana, por eso se dice que en Turín nació Italia. El turinés Camillo Benso conde de Cavour, líder de la independencia italiana, promovió el progreso y la industrialización en la ciudad, y gracias a él Turín se convirtió en una de las ciudades del mundo con más proyección de futuro entre finales del siglo XIX y principios del XX. Pedir algo de beber en Turín es sinónimo de vermouth.

Fue aquí donde comenzó a comercializarse allá por 1838. Hace ya varios siglos los turineses empezaron a aromatizar el vino blanco con especias y hierbas aromáticas como la artemisa, la aquilea, la canela y el rabarbaro, traídas por los mercaderes venecianos. A día de hoy su tradición está más vigente que nunca en la capital piamontesa, pero por supuesto, no se debe disfrutar del auténtico vermouth de cualquier forma, el mejor momento: la hora del aperitivo, después del trabajo y para ir abriendo el apetito para la cena. Los turineses suelen decantarse por el clásico Martini o el tradicional Cinzano y evitan grifos de marcas blancas, a no ser que estemos en alguno de lo bares clásicos de la ciudad donde producen sus propios vermouths caseros. Cuando llega el hambre y el momento de sentarse a la mesa, para acompañar cualquier comida encontraremos los omnipresentes bastoncillos de pan turineses llamados grissini. La historia cuenta que fueron inventados en 1668 por el panadero turinés Antonio Brunero para el duque Víctor Amadeo II de Saboya, que no podía comer miga de pan por problemas digestivos y desde entonces los grissini acumulan fans por todo el mundo, Napoleón entre ellos , a quién le gustaban tanto que los mandaba traer desde Turín. Durante un tiempo los franceses se referían a Turín como “Grisinópoli” o “la comuna de San Grissino”.

Se pueden encontrar dos tipos, los stira, muy finos y de entre 50 cm y un metro de longitud, y los rubata, menos finos y más cortos con unas características marcas de amasado. Incluso hay un típico plato turinés llamado Bistec a la Grissinopoli elaborado con grissino Rubatà troceado. Pero su fama no se queda sólo en Piamonte, los grissini son muy populares en toda Italia entre los que quieren mantener la línea. Turín es especialmente popular por sus famosos dulces, de hecho es la ciudad donde se producen más pasteles de toda Italia. Y entre todos sus dulces la estrella es el chocolate. De prestigio internacional por su calidad, merece la pena probar el chocolate turinés en todas sus variantes. Casi cualquiera de los antiguos cafés, muchos de los cuales fueron abiertos por chefs de la corte de Saboya, ofrece el chocolate caliente de la ciudad que se puede acompañar con algún otro dulce turinés. Otra especialidad del lugar es el bicerin, esta bebida nacida en el siglo XIX en el popular café homónimo, fue bautizada por el mismísimo Conde de Cavour, a quien le encantaba y se hace con una pequeña dosis de café expreso, chocolate caliente, una pizca de leche, nata y cacao espolvoreado por encima. El consumo de chocolate en Turín desde hace muchos siglos también ha dado lugar a nuevas recetas, en la mayoría de los casos surgidas de las necesidades del día a día: aquí nació el chocolate con avellanas.

El famoso gianduia (cuyo nombre viene de un personaje clásico turinés de la Comedia del Arte) fue creado por un pastelero en 1807, durante la ocupación francesa. Entonces Piamonte sufría un embargo y no se podía importar cacao, así que se empezó a sustituir el cacao que faltaba por avellana en la elaboración del chocolate. La escasez de materia prima dio lugar a esta popular invención. Pero la cocina turinesa no sólo destaca en su versión dulce y tenemos exquisitos ejemplos para demostrarlo a mesa puesta. Gracias a la calidad del ganado bovino de la provincia y al pasto de sus montañas, Turín ofrece una rica y variada oferta de quesos de leche de vaca, entre los que destacan el Roccaverano, el Castelmagno, el Murazzano, el Grasso d’Alpe y el Raschera. Las anchoas se consumen en Turín desde la Edad Media, en aquella época las anchoas eran pescadas en la costa ligur y transportadas junto con sal por mercaderes hacia el norte de Europa.

Al cruzar tierras piamontesas las anchoas llegaban principalmente a Turín, donde eran saladas para ser vendidas posteriormente. Otra receta turinesa con mucha historia es La finanziera (llamado así porque durante un tiempo fue la preferida de agentes de bolsa), un guiso preparado con varias carnes, guisantes, con vino Barbaresco y canela. En Turín abundan las “especialidades de la ciudad” y en pocos restaurantes faltarán las sabrosísimas alcachofas rellenas a la turinesa, que se pueden encontrar con ternera, pollo, jamón o trufa, o los populares pimientos rellenos de arroz a la turinesa. Además, en la burguesa cocina turinesa cada vez está más presente la influencia rural de la región. Cada día se abren nuevos restaurantes que ofrecen platos rústicos y tradicionales y esto deriva en un mestizaje culinario de recetas más distinguidas con otras más rústicas. Sin duda, la gastronomía de Turín sorprende por sus contrastes cada vez más acentuados pero donde siempre prima la calidad y la variedad de sus platos. Todavía nos quedan mucho sitios que descubrir en la región del Piamonte, continuamos con nuestro viaje...

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Piamonte

Turín (en italiano: Torino, en piamontés: Turin) es una ciudad, importante centro cultural y de negocios del norte de Italia, capital de la región de Piamonte, localizada principalmente en el margen izquierdo del río Po y rodeada por los Alpes.

Población: 2.200.000 hab.

Superficie: 130 km² kmª